Published On: Vie, May 30th, 2014

Un girondino

martinLa pérdida de ese patriota que fue Fritz Du Bois es trágica para el país, no solo porque nos deja un puntal de la derecha popular que demostró su capacidad en la cancha, sino porque su talante es cada vez más escaso entre nuestros liberales. Perdemos a un girondino equilibrado y conciliador, y se multiplican los jacobinos.

En efecto, el liberalismo peruano está decayendo, peligrosamente, hacia un rabioso anticlericalismo, cometiendo el mismo error que caracterizó por un tiempo a la desviación radical jacobina que tanto tiempo y fuerza nos hizo perder en el novecientos y en el centenario. Este retorno del jacobinismo maniqueo es perjudicial para el país porque aspira, en la esfera práctica, no a un laicismo positivo, a tono con lo mejor del reformismo estatal, sino a la proscripción efectiva de la religión en sentido lato (etsi Deus non daretur).

Así, el nuevo jacobinismo de estos falsos liberales se atreve a rasgarse las vestiduras babeando «Hitler, Hitler, los católicos son como Hitler». Esto, a todas luces, el más subdesarrollado y demagógico de los argumentos sectarios, es proclamado sin un atisbo de rubor. Pobres infelices. No pasan de ser celebridades locales, tuertos en el país de los ciegos, y ensoberbecidos por su propia fatuidad, creen de verdad que nadie reconoce la profundidad de su mediocridad. Estos falsos valores del liberalismo subdesarrollado no quieren un Perú laico. Aspiran, en el fondo, a un Estado decididamente anticlerical. Son anticatólicos, pero a diferencia de los reformistas del novecientos, carecen de talento, visión y patriotismo.

Fritz, un liberal equilibrado y tolerante, nos deja doblemente huérfanos. Todos, muy pronto, extrañaremos la tolerancia del verdadero amante de la libertad.

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