Published On: Mar, Ene 7th, 2014

Tilsos

martinLa prueba concreta de lo mucho que nos falta en el Perú para lograr una educación de calidad no es el informe PISA. La prueba concreta de nuestro atraso educativo es el programa de televisión en el que doña Tilsa Lozano vapulea al caballero «Loco» Vargas mientras una legión de focas lobotomizadas aplaude a rabiar. Para más inri, la prueba concreta de nuestro subdesarrollo –¡oh, casualidad!– también sirve como radiografía del sector AB, ese oasis de tibieza, semillero de la élite nacional. Cuánta razón tenía el que dijo eso de «qué poco dirigente es la clase dirigente en el Perú». Si la cabeza está podrida, ¿qué se puede esperar del resto del cuerpo?

Poca cosa atrevida

El Perú es un país generoso. Nosotros nos indignamos menos. Aquel que nos hizo reír hace veinte años en «Informalísimo» hoy provoca lástima al defenderse calumniando, incapaz de reconocer el declive de su talento. Desvanecerse con clase es un arte íntimamente vinculado a la humildad. Por eso, el caviar que llora por un sujeto así, lagrimea por la corrupción.

Tautologías de la chalina

Solo Susana Villarán es capaz de superar a Susana Villarán. Eso de «se entregarán las obras cuando se hagan bien» es una verdad de Perogrullo digna de Manu Chao. Chapita para esa frase. A estas alturas, apoyar a la Sra. Villarán es un suicidio político y solo el consumo de litio puede explicar el ansí de sostener a semejante extra de The walking dead.

Benito Cóndor

Ha muerto el gran Antonio Belaunde Moreyra, el gigantesco Benito Cóndor, enluteciendo a lo mejor de este país. Ha muerto sin el homenaje que el Perú le debía, a pesar de que una sola de sus páginas vale y valdrá más que los silencios completos de nuestra izquierda o los balbuceos acomplejados de la derecha. Maestro, Don Antonio, vita mutatur, non tollitur. Tarde o temprano nos encontraremos en la Patria celestial.

About the Author

Leave a comment

You must be Logged in to post comment.