Published On: Mar, Dic 24th, 2013

Ron Mueck y el pollo gigante: el realismo que da casi grima

TatianacolumnaCada peca, cada poro, cada pelo, cada arruga, cada vena y cada pliegue de la piel. A Ron Mueck (1958) no le gusta el Photoshop, seguro. Cualquiera que haya visto personalmente alguna de sus esculturas habrá podido apreciar los detalles que hacen nuestra piel única. Nada parece de plástico, nada parece sintético.

Tuve la oportunidad de ver la obra de este escultor australiano en París en la Fundación Cartier en agosto de 2013, cuyas piezas de grandes dimensiones sobrecogen al público con un realismo que da casi grima. La cola superaba la media hora y las fotografías estaban prohibidas. Mueck ahora expone su obra en Buenos Aires en la Fundación Proahasta el 23 de febrero de 2014 y luego en Río de Janeiro del 19 de marzo al 19 de junio de 2014 en el Museo de Arte Moderno de la ciudad.

Etiquetado como hiperrealista por algunos, Mueck plasma situaciones que a priori son cotidianas, pero las dota de un impacto extraordinario. “Couple in the beach” representa a un hombre y una mujer de avanzada edad que reposa en una playa bajo una sombrilla.  El hombre está tumbado con la cabeza apoyada en el muslo de ella y toca su brazo derecho mientras ella le mira. Parecen una pareja satisfecha que disfruta de unas vacaciones, rebosan ternura y sosiego. El visitante queda perplejo ante los gigantes reducido a un liliputiense y ellos ocupan el espacio con majestuosidad a pesar de la ropa de playa.

Mientras, “Woman with shopping” transmite cansancio y tedio. La mujer protagonista de esta escultura viene de hacer la compra con su bebé, que lleva sujeto por delante tapado con el abrigo y al que no puede tocar por llevar las bolsas. Mueck nos deja ver sus ojeras, el pelo recogido en una coleta y nos sugiera una deshumanización: “La técnica es muy realista, pero la impresión es surrealista”,  comentó el artista francés de origen chino Huang Yong Ping tras verla en la Fundación Cartier.

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Escultura “Couple in the beach” de Ron Mueck en la Fundación Cartier, París, Francia. Foto a escondidas desde la tienda de regalos. Julio 2013

La esculturas tienen una interpretación abierta, pero Mueck juega a la provocación.  “Still Life”, un pollo gigante desplumado colgado de las patas que da ganas de volverse vegetariano parece un alegato contra algo: ¿contra el proceso de producción de la carne?, ¿contra su consumo?, ¿contra el maltrato animal? ¡Quién sabe! Así pasa con “Drift”, una especie de Cristo moderno con gafas de sol en una colchoneta inflable y también en traje de baño, cuya puesta en escena requiere obligatoriamente de una pared pintada de azul, una sala en penumbra y un foco que ilumine la escultura solamente, como si de una estrella de cine de tratara.

Pero sin duda mi favorita es “Young couple”, una pareja de jóvenes que aparenta solo dar un paseo hasta que miras por detrás y ves como el chico sujeta la muñeca de la chica. ¿El gesto implica cariño o supone maltrato?

Mueck no es dado a las entrevistas y hace apariciones siempre discretas. Así lo hizo en París y así lo hizo en Buenos Aires. Durante la exposición en la Fundación Cartier, unos vídeos nos dejaban adentrarnos en su taller de trabajo en Londres, donde dos mujeres lo ayudaban con su creación. Una caravana apostada fuera le servía de sala de descanso y comedor tras horas de trabajar con madera, silicona, yeso dental, fibra de vídrio, polietileno o poner a mano cada pelo de sus esculturas.

Es la primera vez que Ron Mueck expone en América del Sur, así que todos los que se encuentren en la zona deberían aprovechar para ver su obra. Seguro que os hará reflexionar. Ver más en VIVIR MEJOR QUE EN FACEBOOK

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