Published On: Vie, Sep 19th, 2014

Rolando Breña Pantoja: «Ollanta Humala fue domesticado por la vieja derecha neoliberal»

breñapantoja (Paul Monzón).-  Rolando Breña Pantoja, Secretario General del Partido Comunista del Perú, Patria Roja,  en entrevista con Panorama Latino en Lima,  señaló que la situación que vive actualmente el Perú es convulsa. Aboga asimismo por una unión real de la izquierda peruana y de paso aprovecha para dar con látigo al presidente Ollanta Humala, de quien asegura, que tras llegar al poder,  fue domesticado rápidamente por la vieja derecha neoliberal. Y lo que es peor: fue un prisionero voluntario.

¿En qué situación se encuentra actualmente el Perú?

Bueno, el Perú está normalmente  convulso.  Como consecuencia del proceso histórico que todos conocemos, pero en los últimos años como consecuencia de la introducción de un modelo que nosotros hemos denominado «modelo neoliberal» que con el transcurso de los años entendemos que ha tenido la capacidad de construir un estado. Decimos por ello que en el Perú hay un estado neoliberal construido por todas las fuerzas de derecha, reaccionarias, conservadoras, con un profundo espíritu retrógrado.

El Perú posiblemente tenga la mala suerte de tener en América Latina los políticos más reaccionarios, menos proclives a los cambios, más autoritarios y profundamente ligados y subordinados a potencias internacionales, a  los grandes cárteles económicos y comerciales. Desde la llegada de Humala, que  ha sido una frustración nacional, lo que si bien es verdad que nosotros no esperábamos cambios fundamentales, pero si tal vez unos cambios aún secundarios en el modelo. Sin embargo, la intromisión de Humala significó el reforzamiento del modelo, y también el reforzamiento del estado neoliberal., donde, como bien sabes tú, el mercado se ha convertido en un nuevo dios, en la teocracia del mercado.

El mercado no solamente ha subordinado la vida económica, política, educativa, laboral e ideológica, sino incluso ha invadido las vidas personales y privadas de las gentes. De tal manera que nada existe al margen del mercado. Esto ha tenido como consecuencia también la intromisión  de una ideología o de un pensamiento ideológico cuyo centro va a ser el individualismo, el utilitarismo y el pragmatismo y la ausencia total del espíritu gregario natural de las gentes, de la fraternidad, del corporativismo o de la colaboración o solidaridad.

Por eso, diríamos en síntesis, que en el Perú hay un estado neoliberal que tiene el control del país en términos económicos, ideológicos, políticos y sociales. Y ha avanzado, decimos, en la construcción de un estado neoliberal cuya finalidad fundamental es hacerse irreversible.

De tal manera que si en alguna ocasión, alguna tendencia, agrupación o movimiento no neoliberal  llegara al gobierno le sería muy difícil, o bastante difícil desarticular el aspecto estatal que el neoliberalismo ha construido con todas sus variantes  ejecutivas, tributarias, educacionales, laborales, económicas, etc. Ahora, ¿por  qué decimos eso nosotros? Porque el estado neoliberal como bien se sabe,  tiene en el Perú una base de alianza de clases, una alianza política.

La alianza de clases sociales está liderada fundamentalmente por el sector financiero y bancario que es la clase dominante en el Perú. En el segundo lugar está la gran explotación extractiva, fundamentalmente minerales, o energía en este caso petróleo, oro, cobre, etc. En tercer lugar estarían los grandes monopolios comerciales, los llamados MALLS, supermercados, que se están diseminando en el Perú por todos los rincones de la patria y son fundamentalmente intereses extranjeros. En cuarto lugar estarían la gran publicidad comercial y de servicios (electricidad, teléfonos, etc) que  tampoco tienen obviamente presencia nacional, ni mucho menos.

Están también los intereses de un conjunto de inversiones no necesariamente mineras, algo extractivas por ejemplo, que comparten evidentemente coincidencias en el mercado nacional pero que no son  para el consumo interno. También está constituido por un conjunto de clases sociales, ya no clases económicas, sino movimientos políticos sociales. En este caso el Partido Popular Cristiano, el fujimorismo, el gobierno y toda la derecha en su conjunto que s un sostén político. Pero aparte de estos sectores hay sectores importantes que son la  gran Patronal, los sindicatos de la gran patronal: la asociación de bancos, la CONFIEP, etc, que representan los intereses políticos organizados dentro de estos sectores determinantes. También podemos decir la alta burocracia militar, la alta jerarquía clerical encabezado por el cardenal  Cipriani. Y una cosa importante: es que la prensa se ha convertido posiblemente  en el partido político e ideológico más importante de la derecha.

Es la prensa encabezada por «El Comercio» aquí en el Perú la que en realidad pone la agenda política, indica al gobierno qué pasos debe o no seguir. De tal manera la prensa se ha convertido en el gran manejador ideológico de este estado neoliberal. Este estado neoliberal, además de hacerse irreversible, tiene algunos objetivos concretos: Primero, resistir de mejor manera la crisis internacional obviamente.  No disminuir, en la  menor cantidad posible, su tasa de ganancia. En tercer lugar, el objetivo político más importante es impedir, neutralizar o destruir una alternativa de izquierda progresista no neoliberal que pudiera surgir.

Ese es su objetivo político más importante. Pero por trayectoria nosotros decimos que este sistema está en crisis. Sin embargo, a pesar de estar en crisis, n la hegemonía por una simple razón: porque  al frente no hay una oposición. Su fortaleza es la debilidad de las gentes que no estamos de acuerdo con las concepciones ni  estado neoliberal. Lo que pasa es que en este país no hay una oposición anti-neoliberal, hay  opositores anti-neoliberales. Hay también una resistencia anti-neoliberal obviamente, pero ninguno  de ellos tiene aún  la fortaleza suficiente para poner en entredicho la hegemonía neo-liberal. Todos aquellos que nos oponemos lo hacemos desde nuestras ópticas particulares. Hacemos lo que queremos y lo que podemos.

Falta un programa de un movimiento centralizador opositor con carácter alternativo al neoliberalismo. Estamos en  proceso de construirlo aún. Estamos en procesos iniciales. Esperamos que esto se pueda construir a mediano y largo plazo. Pero en este momento no podemos hablar de una alternativa frente al neoliberalismo. Y en las instancias populares igual. Hay distintos sindicatos, federaciones, la CGTP, los maestros del SUTEP que luchan, los indígenas de la selva que luchan, las organizaciones campesinas del sur o del norte que luchan.

Pero falta también un programa y un movimiento centralizador de masas. Estas serían las dos grandes deficiencias. Falta un eje político centralizador, integrador de la oposición y falta a su vez un eje de masas también centralizador anti derecha neoliberal. Por eso en este proceso estos son los dos instrumentos fundamentales que hay que construir. ¿Estaremos en la capacidad de hacerlo a mediano plazo?. Yo pienso que sí. Pero a condición de que los partidos políticos que existimos aún en el Perú tengamos la capacidad de superar las fronteras simplemente partidarias y las pongamos en fronteras fundamentalmente nacionales.

Es curioso que se hable de neoliberalismo, de la derecha reaccionaria, porque cuando Humala llegó al gobierno -aupado por la izquierda- el lema de bandera era la inclusión social, romper con el centralismo, la defensa de los pobres, etc.  ¿No cree usted que os ha traicionado?

Humala llegó con un aura anti-neoliberal. incluso anti-sistema Claro… Llegó con una prédica de transformación radical. El programa era la Gran Transformación que daría término a las condiciones de retraso del país encaminándolo por un desarrollo autónomo independiente de las potencias económicas capitalistas internacionales. Y eso fue lo que prendió en la gente. La gente quiere un cambio. No están buscando un cambio revolucionario, ni individualista ni comunista. están buscando un cambio democrático y patriótico.

Y ese cambio fue encarnado por Humala en la primera parte de su postulación. Y eso fue más o menos el 33% del país que apostó por él. Lamentablemente, como consecuencia de las alianzas posteriores para ganar en la segunda vuelta, Humala redujo notablemente, limitó notablemente los objetivos programáticos de la Gran Transformación y planteó la Hoja de Ruta que ya era un programa mediatizado, concordado con sectores de derecha, neoliberales. Pero aún en se sentido podríamos entender que podría aportar unos cambios importantes aunque no sea la gran transformación, aunque no sea deshacernos del modelo neoliberal, podían incluir algunos cambios importantes en política educativa, política laboral, política empresarial, etc.

Pero inmediatamente que Humala triunfó en la segunda vuelta eso no sucedió. Nosotros no apoyamos a Humala en la primera vuelta. Lo apoyamos en la segunda vuelta porque no había ninguna opción. O era Humala, o era Fujimori. Apoyamos a Humala convencidos de que Humala no era la gran transformación, pero podría, en condicional, tener algunas reformas importantes de cara a las necesidades de la población y en defensa de la soberanía nacional  y estatal. Pero eso no se  dio. Humala fue domesticado rápidamente por la vieja derecha neoliberal. Fue un prisionero voluntario. Y las políticas que al día siguiente de su entronización en el gobierno empezó a aplicar no fueron ni siquiera las políticas de la hoja de ruta. Sino, simple y llanamente fue la continuación de los modelos anteriores y fue a la construcción mayor de lo que llamamos el Estado neoliberal.

Nosotros, inmediatamente del triunfo de Ollanta y su proclamación como candidato, tuvimos con él una reunión. Una delegación de mi partido fuimos a conversar con él y llegamos a algunas concusiones. En primer lugar, le dijimos que nosotros no íbamos a hacer política de inestabilidad del gobierno; que podíamos apoyar las medidas políticas, económicas y sociales que su gobierno quisiera si es que tuviera contenido popular y progresista; en tercer lugar, le dijimos que nosotros somos parte de la victoria, porque nosotros luchamos por la victoria, pero que no somos ni queremos ser parte del gobierno.

Por tanto actuábamos e íbamos a actuar con total independencia de clase que siempre fue nuestra conducta y que en caso de que su gobierno actuara contra la población nos encontraría obviamente al frente. Y eso fue lo que sucedió. Desde aquella vez no hemos vuelto a dialogar con Humala, sino hemos tenido con él confrontaciones parciales n los sectores sociales donde nosotros tenemos cierta fuerza. Por ejemplo, el sector magisterial. En el sector medioambiental, nosotros tenemos la dirección del Gobierno  Regional de Cajamarca que más se ha confrontado con el gobierno por Conga y muchas cosas más. Humala ha hecho un gran movimiento hacia la derecha, un giro de 180 grados, que hace que haya perdido el colchón importante que lo sostuvo en la primera y segunda vuelta, de tal manera que ustedes lo están viendo ahora su nivel de popularidad está muy por debajo del 30%-

Si Humala fue domesticado por los neoliberales, entonces, ¿Humala gobierna o son otros los que gobiernan el país?

En este país, creo que como muchas cosas en el mundo, los elegidos ya no gobiernan. Creo que en el Perú hay tres niveles de gobierno: El gobierno formal legal, el que ha sido electo para gobernar; El gobierno real, el que no ha sido electo para gobernar gobiernan en la práctica. Son los llamados poderes fácticos. Y en tercer lugar: el gobierno informal, aquel que no ha sido elegido para gobernar, que tampoco forma parte del gobierno real de los poderes fácticos, pero que hacen todo lo posible para entrometerse en el gobierno real y en el gobierno legal. Incluimos en este caso, por ejemplo, a Nadine que es el gobierno informal. Nadie la eligió, tampoco forma parte de los poderes fácticos, pero como consecuencia de ser pareja presidencial y presidenta del Partido Nacionalista, se inmiscuye en el gobierno formal del marido, de los ministros, de las regiones y muchas veces dirige algunas formas de actuación del gobierno, contradice a ministros. Ese es el poder informal de Nadine. Pero quien gobierna en el fondo, a mi entender, es el gobierno real. O sea la gran prensa, la gran burguesía financiera o bancaria, etc.  Porque en los últimos tiempos los que son los principales funcionarios del gobierno son principalmente funcionarios actuales o ex funcionarios del Fondo Monetario, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, etc. Ni siquiera viven los problemas nacionales. Nunca los han vivido. Por eso decía que  a la población no solamente le están expropiando los recursos naturales, le están expropiando su derecho a pensar libremente inoculándole valores e ideas que no nos competen, si no les han expropiado su derecho a gobernar.

Una de las grandes promesas de Humala fue el «Conga no». ¿Entonces, qué ha pasado porque ahora parece que es proclive a un «Conga Sí»? Por otra parte, ¿es cierto que hay zonas junto a la minera Yanacocha en las cuales la gente no puede ni entrar?

En nuestro país, desde que llegaron las inversiones extranjeras, muchas inversiones convirtieron extensas zonas del país en casi territorios sagrados, prohibidos, en Estados dentro de otro Estado. De tal manera que en esos lugares donde había petróleo, por ejemplo, en el norte, la famosa International Petroleum Company, en Talara. O en el centro, en Cerro de Pasco, eran zonas aparentemente no peruanas. No regía la ley nacional. Las costumbres no eran las peruanas. El problema era que no podíamos entrar a esa parte de nuestro territorio porque era propiedad ajena. Los peruanos no éramos en el fondo hijos de peruanos. Eso sucede hasta ahora.  Los grandes inversionistas que tienen grandes extensiones de tierra en explotaciones mineras o petroleras por ejemplo, cercan miles y miles de hectáreas  y lamentablemente ahí el Perú no tiene autoridad  a pesar de existir leyes. A pesar de existir una serie de contratos que nunca se han cumplido.  Por eso aquí en el Perú hay una gran tradición de entreguismo extraordinario. La clase dominante peruana ha sido posiblemente una de las más entreguistas. Ahora han cambiado un poco las cosas como consecuencia de la presión de las masas, la presión de la gente. Pero no ha cambiado lamentablemente ni en su totalidad ni en gran parte el sentido depredador de la inversión. En este caso la inversión minera.

Para finalizar. Todos los países de la órbita bolivariana como Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, desde que entraron al poder ninguno se ha ido hasta ahora. Reformaron sus Constituciones para poder ser reelegidos, y en el caso de  Nicaragua Daniel Ortega hizo lo que quiso para poder seguir en el poder. ¿No cree que Humala estará preparando alguna triquiñuela para aferrarse al poder?

Yo creo que hay condiciones muy difíciles para una reelección normal. No hay condiciones diría yo. Quisieran, posiblemente, incluso con la postulación ya casi abortada de Nadine Heredia. Pero yo no creo que hayan condiciones, no porque no quieran, sino que no hay condiciones. Habría un proceso de indignación nacional. Estamos curados, hartos de las reelecciones de Fujimori. En segundo lugar, tendrían que retorcerse el cuello, hablando figuradamente a la prohibición de la ley, y eso es difícil…

Pero eso pasó en Nicaragua, por ejemplo…

Y en tercer lugar, tendría mucho desprestigio internacional. Entonces, no creo que haya condiciones para una reelección inmediata de Humala, ni de Nadine, al menos como están las cosas hasta este momento. Pero en Perú las cosas pasan demasiado rápido , las coyunturas cambian de la noche a la mañana, uno no puede decir «Eso no va a pasar». Pero en este momento esas condiciones no existen.

Pero podíamos decir también que cuando se habla de elecciones, las del 2016 por ejemplo, la derecha está construyendo un escenario en el cual haya disputa derecha a derecha, y que la izquierda esté totalmente marginada. Eso se está construyendo. Y se está construyendo a veces con nuestro beneplácito de la izquierda, porque caminamos muy lentamente en nuestra propia unidad. Ya deberíamos  estar unidos, tener una alternativa programática, un frente único.

La izquierda debe tener un candidato único, un programa único y un frente único. Pero estamos aún un poco retrasados. Esperamos acelerar los pasos para que el 2016 podamos presentar una alternativa más o menos fiable, y más o menos creíble. Porque la izquierda necesita ser esa alternativa, pero esa alternativa no debe ser de la izquierda, sino de todos aquellos sectores que aún no siendo de izquierda sufren los embates y resisten al neoliberalismo de alguna que otra manera.

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