Published On: Lun, May 12th, 2014

Revista «Cosas» de Lima entrevista a Primera Dama de Perú y provoca terremoto politico

nadine-herediaPor su importancia, Panorama Latino.es reproduce la entrevista a la Primera Dama de Perú, Sra. Nadine Heredia publicada por la revista «Cosas» de Lima , la cual ha provocado gran polémica en el país andino.

Por Gabriel Gargurevich Pazos
Foto: Rafo Iparraguirre.

La esposa del Presidente Ollanta Humala tiene 37 años y tres hijos. Y un carisma que la hizo popular en casa, de pequeña, así como en el grupo vocal de la universidad, de joven. Pero Nadine tiene también la fuerza de la mujer peruana, lo que ha hecho que sea blanco de críticas por una supuesta injerencia en la toma de decisiones del Ejecutivo. Para entender mejor a nuestra Primera Dama, es preciso conocer su historia y escucharla hablar, por supuesto.

La oscuridad se rasgaba con un arpegio y por las aberturas se colaba la niña. Las cuerdas emitían un sonido cristalino que viajaba de la mano con su voz de soprano infantil. Un sonido dulce, cálido, como el tiempo que vivía, fulgurante, a pesar de la oscuridad. Porque a oscuras la música se siente mejor, ¿verdad? “Es verdad, mucho mejor”. Su hermano, Ángel, subía y bajaba por el diapasón de la guitarra y ahí, en la sala de aquella casa de Surco, en la calle Fernando Castrat, este ritual entre los dos jóvenes miembros de la familia Heredia era un anticipo de lo que pronto ahí sucedería. “Nos preparábamos para cantarle a mi papá”.

Su padre, Ángel, era ayacuchano y el mejor regalo que le podían
hacer eran las fiestas. Toda la familia de Ángel, como él, había migrado a Lima, de Ayacucho, y ésta junto a la madre de la niña, “Mamá Flor”, esposa de Ángel, organizaba todo.

En los cumpleaños de Ángel sonaba el arpa, la zampoña, el charango, el cajón y, por supuesto, la guitarra que, como su hijo, también dominaba. Solo que el padre, lo hacía con maestría, desafinando las cuerdas a propósito para conseguir el sonido de la música ayacuchana. Ahí, en estas fiestas, la niña y su hermano tenían su momento, cuando los huaynos cesaban y solo se escuchaba el destape de alguna cerveza. Entonces cantaban una canción de la Nueva Trova o de un intérprete de música latinoamericana. Los aplausos la sacaban del trance en el que la música la había inmerso, y enseguida demostraba que no solo sabía cantar sino también bailar. En ese momento, sus hermanos, Ilan y Ángel, salían corriendo, pero ella, “me encanta bailar”, invitaba a sus tíos a bailar huaynos, “¡yo era la que los sacaba!”.

Debates literarios en la universidad San Marcos o en la Católica era lo que ella preferiría, años más tarde. “No me gustaban las fiestas. Nunca me gustó estar de discoteca en discoteca o de playa en playa. En épocas universitarias, era de grupos pequeños”. La joven Heredia estudiaba en la universidad de Lima pero su círculo de amigos se había ampliado hasta llegar a estos otros centros de estudios. Estudiaba en la facultad de Ciencias de la Comunicación, pero en la de Lima también jugaba vóley y pin pon. Y la música. La música era algo que no se iba a ir de su vida. No lo permitiría, “hubiera sido muy infeliz”. El grupo vocal de la universidad le dio el balance necesario para revolotear por las aulas y los pasillos de la facultad como un ave que sabe que está ahí, entre muros, para luego volar más alto. Nadine era de las avispadas, de las que siempre destacaba en los cursos no solo por sus buenas notas sino por su mirada chispeante, y por esa sonrisa imbatible, capaz de conquistar a una clase entera. “Siempre tuve facilidad de adaptarme a todo tipo de situaciones. Eso de que la de Lima es una universidad pituca, yo nunca lo sentí. Siempre trato de ver las cosas buenas de las personas, más allá de su condición, más allá de su pinta”. La pinta de Nadine en la universidad es algo que Chani Mejía, una de sus mejores amigas en la época, describe así: “Era una chica de amplia sonrisa y pelo alborotado, que parecía tener poco respeto por los códigos de vestir.

Se ponía, literalmente, lo primero que encontraba, podía ser una blusa de su mamá o un polo del colegio. Los jeans los llevaba pintados o rotos y parecía importarle un bledo que la miraran raro las chicas bien vestidas de la de Lima”. Carlos Llaque, con quien formó su primer grupo de música, un cuarteto folclórico llamado Tampu, que tocaba temas de Illapu y de Los Kjarkas, dice que es “una de las amigas más simpáticas, alegres y entrañables que cultivé en épocas universitarias”. Para Carlos Mario Loayza,
otro gran amigo de aquellas épocas, la prioridad de Nadine era estudiar, “aprovechar al máximo el esfuerzo que sus padres ponían para estar en la universidad y después, obviamente, la música”. Lo que yo recuerdo de Nadine en tiempos de universidad, es que era una chica que no permitía que se manchen sus emociones, y se mantenía a salvo. Como alguien que camina atravesando un río, manteniendo una vela encendida. La recuerdo riendo en El valle de la Luna, en La Paz, Bolivia, en un viaje que hicimos con el grupo vocal. Ahora estamos en la Residencia de Palacio de Gobierno viendo las fotos que le he llevado, de aquellas épocas. Ríe conmigo, en este salón, señorial, dorado, pasando las páginas del álbum de 1994. Hace veinte años que no la veo, pero no parece.

–Nadine, no quiero hacerte perder más tiempo –digo, y cojo
las dos grabadoras que están en la mesita afrancesada que nos
separa, para verificar si todo anda bien–. Esta grabadora avanza…
Esta también… ¡El Perú avanza!

–“El Perú avanza” es de Alan, ¿qué te pasa? –dice La Primera Dama
ahora seria, como una chiquilla a la que han dejado plantada.

–¿Ah?

–“El Perú avanza” es de Alan, no friegues.

–Qué tal metida de pata… –digo, sonrojándome–. Mira cómo empezamos la entrevista, qué te parece…

–Malazo… –dice, y me río para ponerle paños fríos al
incidente, pero ella permanece inmutable.

–¿Sonríes menos que antes?

–Sí. Sonrío menos que antes porque ahorita tengo un peso
muy grande. Pero sonrío, igual que antees con los amigos.

–¿Te costó mucho madurar?

–A ti creo que más, ¿no?

–A mí, sí, muchísimo.

–Es que, no sé… Define madurar… Se va consiguiendo de a poquitos. No sé cuál es la definición concreta y certera
de madurez. No sé si al día de hoy soy una persona maduuura, tampoco –y hace un entre comillas con las manos–. Pero
creo que soy sensata, disciplinada, y a la vez juguetona… Soy, hasta cierto grado, indiferente con algunos códigos de conducta, pero tengo las cosas claras en relación al objetivo de apoyar al Presidente… O sea, no sé qué es madurez…

En 1999 Nadine se casó con Ollanta Humala, luego de tres años de haberlo conocido. Tiene 14 años menos que él.

OLLANTA

La madre de Ollanta, Elena Tasso Heredia, es prima de Nadine, por lo que Nadine es tía en segundo grado de su esposo Ollanta Humala, Presidente del Perú. “¡Pero en las fiestas de la familia no nos habíamos cruzado nunca!”. Ollanta, en ese entonces, era militar, viajaba mucho, “y era de otra generación, ¿cómo lo iba a conocer?”. Una noche, Nadine regresaba de un concierto de un grupo “de la movida del rock subterráneo” y, “hola, qué tal”, lo encuentra en la sala de su casa de Surco conversando con Ángel, su padre, “y mi papi me lo presentó como mi primo porque no iba a decir que era mi sobrino, pues”. Al día siguiente, Ollanta la llamó
por teléfono.

–¿Qué vas a hacer? –le dijo el militar por al auricular.

–¿Qué voy a hacer de qué?

–No sé, hoy día…

–Nada…

–Ah, ya…

–“Ah, ya”, qué…

–No, nada, o sea… Si no vas a hacer nada…

–No, no voy a hacer nada, ¿quieres salir? –le preguntó
Nadine, “o sea, yo lo invité a salir”.

–Bueno salgamos.

–Ya, pues, mostro. ¿Tipo ocho?

“Y así fue. Así empezamos a salir”.

Esa noche, Ollanta y Nadine fueron a un restaurante, “que ya no existe”, en la avenida Los Conquistadores y hablaron mucho. Hablaron de literatura griega, “a Ollanta le encanta”, y sobre todo de política. Ollanta analizaba la coyuntura política y ella lo miraba, abriendo mucho los ojos, “¡pero ustedes, los militares, no son deliberantes!, ¿por qué opinas sobre estas cosas?”. Nadine concluyó que no era un militar promedio, “estaba muy informado, era súper leído, muy culto”. Luego de esa reunión sucedió otra más, y otra más, “reuniones con ‘más allás’”, y otra más, “entonces te vas dando cuenta de que no es que solo me gustas porque tienes ojos bonitos o porque hay una cosa física, sino que compartes formas de pensar…”.

–¿Tuviste la certeza de que juntos serían los protagonistas de un cambio en el país?

–Al inicio no… Pero después sí…

–¿Él fue lo que tuvo que pasar en tu vida para afianzar tu amor por el Perú y para hacer cosas por tu país?

–Aaahhh… Creo que nos retroalimentamos… Nos estábamos buscando…

–Se inspiraban mutuamente…

–Sí… Por ejemplo, el levantamiento de Locumba, se dio luego de varios intentos –dice con un nuevo impulso–. En uno de los intentos él no estaba bien de ánimos para hacerlo… No es que no quisiera; quería hacerlo pero no estaba moralmente bien. Y se notaba; estaba muy amilanado, muy cariñoso… Estaba temeroso de perderme, de que le vaya a pasar algo… No teníamos hijos… Que ya no te voy a ver, que recién nos hemos casado, que te voy a perder… Entonces le dije, que no había forma de que lo haga con este ánimo. En la siguiente vez, quince días después, me puse firme y le dije “tienes que hacerlo, no hay forma de que no lo hagas…”. Si él me ve más firme, se fortalece…

–Se apoyan mucho, eso es bueno…

–Ajá. Y es así en todo. Él también me apoya a mí. Si me ve mal, se pone mal, no sabe qué hacer, se descompensa… Entonces ve qué hacer para levantarme el ánimo, para ayudarme a ver las cosas con claridad…

–¿Nunca te intimidó el hecho de que fuese militar?

–A mí no me intimida nada –se inclina un poco hacia adelante, sentada en el sillón señorial–. Pocas cosas me intimidan… Me intimida que mi hija vaya a crecer, me da temor eso. Ayer la vi grande, vestida con un pantalón pegado, con una blusita bonita y dije “esta chica ya está muy grande”. Eso me da ahhh –tirita–. Yo tenía las cosas claras cuando era chibola, pero no sé cómo va a ser ella…

–Eso te da incertidumbre…

–Lo que no puedo manejar me da incertidumbre…

Nadine extraña cuando, de chica, cantaba junto a su hermano Ángel canciones Latinoamericanas. Pero la nostalgia se le pasa rápido cuando, con sus hijas, Illary (12) y Nayra (9), “si llego temprano a la casa”, se lanzan a la gran cama de la pareja presidencial, y comienzan a cantar canciones de One Direction. “Bueno, me sé algunas, más o menos…”. Y Nadine, acaso recordando las épocas en el grupo vocal de la universidad, dirige el coro, “ya, tú haces la alta; tú baja un poco más; ¡yo hago esta voz!”.

Hasta los 8 meses de embarazo, Nadine acompañó a su esposo en la campaña presidencial. Samin nació en diciembre del 2010. Ahora tiene tres años y se come los chocolates del Presidente, aprovechando que está reunido con los ministros. En abril del 2012, en una nota para la revista COSAS relacionada con el Día de la Madre, Nadine dijo lo siguiente: “Ser madre, es el mejor de los regalos y, sin lugar a dudas, el principal rol que me toca desempeñar en la vida, sin dejar de atender y desarrollar el plano profesional con responsabilidad hacia la sociedad, y sin dejar de ser amiga, compañera, confidente de mi esposo. He aprendido a
organizarme como mamá de tres niños… Si estamos unidos, no habrá fuerza que nos pueda abatir…”.

UNA DAMA TRABAJANDO

–¿Te imaginaste siendo Primera Dama?

–No. Siempre decía, “quiero ser la Primera Servidora”, o “soy la esposa del Presidente y nada más”, pero todo el mundo te llama Primera Dama. Viajas y hasta el más pequeñito te dice “Primera Dama” –aflauta la voz–, “Mi Primera Dama”… ¿Qué hago? ¿Le voy a decir al niño, “mira hijito, no soy la Primera Dama. Soy solamente la esposa del Presidente?”. ¡Imagínate! Sería perder el tiempo…

–¿Imaginaste el revuelo que iba a tener dentro de algunos sectores de la sociedad?

–Mira, no creo que la sociedad sea tan pacata. Lo que creo es que los políticos y la prensa han querido hacer ver a la sociedad así, tradicional, dicen “la Primera Dama debe hacer esto y nada más”. Pero ahí hay un tema político. Si no tuviera aspiraciones de trabajar por mi país, si no fuera una figura política, si simplemente fuera la esposa del Presidente, no creo que me hubieran hecho todo este cargamontón.

–Vargas Llosa dijo hace poco que estabas recibiendo un “baño de mugre”, ¿tú crees que eso tiene que ver con el hecho de ser mujer?

–Hay, en parte, un machismo encubierto. Aunque seas Presidenta del Partido Nacionalista, aunque seas una persona inteligente que pueda aportar y contribuir a las decisiones de tu esposo, o puedas
dar opiniones a los ministros para que tomen una mejor decisión, aunque sea como amiga, no sé… “Eso no nos importa, tú rol es regar las plantitas de Palacio de Gobierno”. ¿Qué mensaje le dan a
las mujeres? Cuando yo doy un mensaje totalmente diferente; voy a los pueblos, les digo “hay que empoderarse, ustedes lideran sus casas, ustedes lideran sus familias…”. Nuestras políticas públicas se basan y se asientan en la fortaleza de las mujeres. Y el mensaje que dan desde la oposición es que la Primera Dama debe ser casi, casi, una acompañante del marido…

–¿Te refieres tanto a los políticos como a los medios opositores?

–Sí, claro… Pero más es el cargamontón político. En realidad, desde que el Presidente asumió (la presidencia), este tema del temor a que yo vaya a postular fue muy fuerte y se fue acentuando en la medida en que la campaña política electoral se empezó a acercar. Entonces ahora me dan mucho más fuerte… Te hacen preguntas como que, ay, “¿le ha dolido la bajada de 13%?”. Tengo, en mi peor momento, 30% de apoyo popular, con todo el carga montón que me han hecho.

–¿No fue un error decir que el sueldo mínimo no estaba en agenda teniendo en cuenta la salida del ex Primer Ministro Villanueva del Gabinete, y lo que pasó después en el Congreso?

–En realidad, mira… Ya lo ha dicho el Presidente. Ha habido varias veces en que Villanueva ha querido renunciar, en reuniones anteriores a mis declaraciones con el Presidente. En ninguna de esas conversaciones la razón fui yo. El caballito de batalla de Villanueva era el cambio de ministros. A cada rato decía “sí, vamos a cambiar ministros…”. Solo tienes que revisar los medios…

–¿Villanueva había hecho tratos con los otros grupos políticos?

–Claro. “Vamos a cambiar ministros, vamos a cambiar ministros…”. Los ministros venían y me decían, “¿quiénes vamos a salir? Mis directores no quieren firmar nada, porque todos estamos en evaluación”. Además Villanueva lo decía cada semana a la prensa. No se puede trabajar así… Le quedó el cargo gigante. Encima iba a cada rato donde el Presidente, venía a mí, para decir “ustedes no me tienen confianza, hay que cambiar ministros…”.

Quería cambiar ministros una semana antes de lo de La Haya. Pasó lo de La Haya y quería cambiar a Cateriano (Pedro, ministro de Defensa), a Eda (Rivas, Cancilller), cuando sabía que teníamos que hacer las coordenadas… Y lo que pasó después… El Presidente y Miguel (Castilla, ministro de Economía) se van de viaje. Ellos ya habían hablado del sueldo mínimo porque era una política del Gobierno… –Se pone muy seria y siento que me está regañando–. No es que yo haya zanjado una discusión. Eso era una política del Gobierno. Es como si yo te dijera “este año va a haber más plata para infraestructura en el sector Educación”. Es una decisión, ¿me entiendes? –No me deja responder y continúa, vocalizando y articulando muy bien las palabras– Ok. Entonces, este señor (Villanueva), da una entrevista a Gestión y dice “he conversado con el ministro de Economía para elevar el salario mínimo vital”.
Entonces me llaman (el Presidente y el ministro Castilla) de Dubái o desde donde estaban, preguntando qué había pasado, qué estaba hablando Villanueva. ¿Tú has conversado con él, Miguel? “No, yo no he conversado con él”, dijo Miguel. Presidente, ¿usted ha conversado con él? “No, yo no he conversado con él”, dijo el Presidente, “qué tiene que estar diciendo eso, ya hemos quedado que el salario mínimo no se puede levantar porque ya hemos levantado dos tramos”. Si nosotros elevamos el salario mínimo… El Estado no paga el salario mínimo. No nos cuesta nada elevar el salario mínimo, pero fregamos a los micro y pequeños empresarios y con eso a los empleados. Entonces, ni siquiera es bueno para el trabajador. Es totalmente populista anunciar una medida de esa naturaleza. Entonces, además de mentir sobre el tema de fondo, miente sobre la conversación con Miguel Castilla. A mí me hacen una pregunta al paso, saliendo de un evento de Salud, “¿y qué opina de las declaraciones del Primer Ministro Villanueva sobre el salario mínimo?”. Y yo digo, “bueno el tema del salario mínimo no está en discusión en el Gobierno”. Yo no zanjo ninguna discusión. Solo estoy transmitiendo lo que ya se sabe en el Gobierno. Y los medios lo levantan como si yo estuviera dándole la contra al Primer Ministro.

–Claro, es que eso fue lo que se percibió…

–Claro, pero el Primer Ministro lo que ha hecho más bien es… Él luego dice “porque la institucionalidad, la institucionalidad…”. La institucionalidad no se debe a una persona. La institucionalidad es el Gabinete y el Presidente. Que él haya dicho algo fuera de
una política de Gobierno ya determinada, eso es una falta a la institucionalidad. Eso es una mentira… Él ha emitido una opinión personal… ¿No sé si me dejo entender? Más bien yo estoy ratificando una medida institucional.

–¿Por qué se frustró el voto de confianza al nuevo Gabinete y por poco es censurado en el Congreso?

–Ah, porque este señor lo que hace, es… Tiene muchas vinculaciones con el fujimorismo, entonces sale a decir que la institucionalidad, y “he decidido salirme cuando escuché las declaraciones de Nadine…”. Otra mentira más… Es un zorro de la política, Villanueva no es ningún neonato en la política peruana, como comprenderás. Entonces, decidí callar. No iba a entrar en
discusiones…

–¿Villanueva articuló, entonces, una serie de condiciones para que en el Congreso suceda lo que sucedió? ¿Eso es lo que me quieres decir?

–No. Lo que te digo es que la prensa y la oposición encontraron la perita en dulce de donde agarrarse. Porque Villanueva
me culpó de su renuncia. Entonces toda la oposición le hizo caso a Villanueva y dijo “Nadine ha provocado la renuncia de un Gabinete”.

–¿Cambiará tu papel en el Gobierno a partir de ahora?

–Mmm… –entona una breve melodía y luego de algunos segundos en silencio, responde–: Lo que está claro es que ha existido una sesión en el Ejecutivo relacionada al tema de… de… de… Es que no sé cómo decírtelo porque ahora ha habido una contra estrategia… Creo que voy a seguir apoyando al Presidente, y te lo estoy diciendo en términos formales porque estás grabando. Voy a seguir apoyando al Presidente.

Porque ahora que mencionas los viajes, siendo Presidenta del Partido Nacionalista, la oposición va a estar al acecho, esperando
ver qué dinero se ha podido haber gastado de los fondos públicos. ¿Estás preparada para enfrentar eso?

–Eso es muy fácil de saber porque cuando viajo por el Gobierno normalmente va un funcionario público. No tengo una ONG, no tengo programas fuera del Gobierno. Yo lo que hago es activismo, o promuevo programas del Gobierno. Entonces, por ejemplo, si voy a promover el programa Jakuwiñay del ministerio de Desarrollo e
Inclusión, voy o con la ministra o con el viceministro. Viajamos, normalmente, en el avión presidencial, en cualquier avión de
la FAP, o en helicóptero, porque los utiliza la ministra y el equipo del Midis. Le dan el avión a ellos, y yo los acompaño. Eso
es normal, eso se hace. Incluso si yo no estuviera ellos pueden utilizar el avión… En el caso de mis viajes para ver bases,
para el desarrollo normal del Partido, yo lo pago, lo paga el partido, y viajamos en avión comercial o en auto. Ahí no hay
ningún tipo de cruce. Claro, pero lo que va a aumentar también es la presencia de los ministros solos…

–¿A qué te refieres?

–Eso es lo que han acordado en la última presentación del Gabinete…

–¿Eso quiere decir que no vas a estar trabajando con ellos como lo venías haciendo?

–En los viajes…

–¿En los viajes ellos irán solos?

–Sí… O sea, no tanto conmigo. Yo tengo algunas responsabilidades internacionales que me obligan a estar con ministros. En eventos de la FAO, por ejemplo, ahí sí, ni modo, voy a tener que ir con ministros. Viajaré con los ministros más “sociales”…

–Pero igual vas a seguir trabajando con el Gabinete, siempre va a ver una relación laboral, ¿no?

–Mmm, laboral nunca hubo. Lo que pasa es que en la medida en que yo soy presidenta del Partido y veo las cuestiones referidas a la bancada, cuando hay iniciativas legislativas tengo que verlas algunas veces con los ministros, y algunas veces con los asesores de los ministros…

–Esas reuniones se van a seguir dando, por supuesto…

–Normalmente se dan… Son parte de mi función, además, como presidenta del Partido. Y está bien que se den porque así salen más fácil los proyectos del Ejecutivo…

–Creo que a estas alturas está claro que el Gobierno le debe mucho a tu presencia…

–Yo creo que facilita mucho. Todos lo ven así, por lo menos en el Gobierno en general. Incluso con los alcaldes, con los Gobiernos Regionales… Quien no lo ve así es la oposición. Y es básicamente
por un cálculo político, porque es parte de la crítica política que
hacen, cuando deberían estar tratando de tener un proyecto político con lineamientos propios. Pero antes que eso, están lanzando dardos al Gobierno.

–Y también rumores irresponsables…

–Ay, que feo eso, ¿no?

–Como los que tienen que ver con el supuesto hijo extramatrimonial del Presidente o los cupos de…

–Los narcoaviones… Si son líderes políticos que en perspectiva quieren ser presidentes del Perú, deberían presentarle al
país su propuesta política, su propuesta de país. Pero no, lo que obtenemos de ellos son críticas malsanas y ataques desmedidos.
Entonces, a mí me extraña, me preocupa que no sepamos lo que
van a hacer los próximos líderes, porque hasta ahora lo que hacen es atacar al Gobierno.

–¿Se le podría decir a García que presente propuestas?

–Exactamente. Y que cumpla con las investigaciones que le hacen. Mira, es paradójico. A mí me acusaron vanamente de querer manejar las instituciones para poder elegirme el 2016. Dijeron que iba a presentar no sé qué recurso al Jurado (Nacional de Elecciones), que iba a proponer alguna medida legislativa… ¡Toda una cortina de humo para que al final él (García) lo haga!
Para que al final moviera sus tentáculos en el Poder Judicial y saque su recurso para quedar limpio de polvo y paja en la
Megacomisión.

–Vargas Llosa dijo hace poco que tú eres su candidata
para el 2021…

–Tan lindo –aflora una sonrisa cálida en su rostro–. Es mi
fan, ¿no? Es mi fan…

–Esa declaración evidencia que él tiene claro que no vas a postular en el 2016…

–Pero, es verdad, no voy a ser candidata el 2016. Eso es un
fantasma que persigue a la oposición…

–¿Una histeria?

–Totalmente, es una histeria. Me han chancado, me han… Y claro, ahora García dice “socialmente ya no puede porque está muy baja en popularidad. Ya no es un temor la reelección conyugal” –Ahora muestra todos sus dientes–. Hazme el favor… Claro, uno se mide de acuerdo a lo que es, pues, ¿no? Seguro, si ellos estuvieran
en mis zapatos, lo harían (postular). No me cabe la menor duda.

–¿Harían sus movidas?

–Como las han hecho en el Poder Judicial. Seguro lo harían… Yo no. Porque a mí me gusta la alternancia, es parte del juego democrático. La alternancia te da tiempo para pensar cosas para
hacer más adelante.

–¿En el 2021 sí te ves como candidata?

–No hay tiempo para pensar. Te puedo decir sí, como no. Y al final
quién sabe…

Nadine quiere saber si hay más preguntas de mi parte y caigo en
la cuenta que la entrevista debe terminar. Nos paramos de los sillones señoriales y la puedo ver de cuerpo entero, vistiendo un buzo Adidas y unas zapatillas negras con suela fucsia y naranja. Una frase que me dijo al inicio de nuestra conversación regresa a mi cabeza:

“Si iba a una fiesta, porque no iba a muchas, me reventaba
vestirme de nena, de niña… A mí me gusta estar así, con pantalón,
con jean… Ahora me pongo vestidos, porque en fin…”.

Y la acompaño a uno de los baños de la Residencia de
Palacio de Gobierno, donde han habilitado un salón de belleza
para la producción fotográfica. Se va a maquillar. Las fotos van
a empezar, “ahora empieza la parte fea”.

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