Published On: Lun, Abr 25th, 2016

Rafael Domingo, Doctor Honoris Causa de la USIL

martinLa dignidad de las personas y el derecho global. La Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad San Ignacio de Loyola ha nombrado doctor honoris causa al jurista español Rafael Domingo Oslé, ex decano de la Universidad de Navarra y Francisco de Vitoria Senior Fellow de la Universidad de Emory (USA). El Profesor Domingo ha sido investigador y profesor visitante en universidades como Harvard, Princeton, NYU, La Sapienza, Munich, etc. Desde hace diez años dirige The Global Law Collection en la editorial Thomson Reuters Aranzadi y es Presidente de la Fundación Maiestas. Domingo pertenece a la Österreichische Akademie der Wissenschaften (Viena), la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba (Argentina), la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (Madrid), la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (Madrid), la American Society of International Law (Washington) y la Societe d’Histoire du Droit (París).

Rafael Domingo ha trabajado intensamente el desarrollo del concepto de derecho global, superador de la idea de derecho internacional. Para el profesor Domingo, la mayor diferencia existente entre el Derecho Internacional y el Derecho Global es que el primero se basa en la soberanía de los Estados, un principio exclusivo y excluyente, mientras que el Derecho Global ha de fundarse en la dignidad de las personas. Así, el Derecho nace de la persona (ex persona oritur ius). En la actualidad, el Doctor Domingo investiga sobre la intersección jurídica entre el Derecho y la religión y su libro “God and the secular legal system” será publicado en breve por Cambridge University Press.

Conozco a Rafael Domingo desde hace más de diez años y he tenido el privilegio de ser su discípulo en la Universidad de Navarra. Nos conocimos gracias a dos juristas impagables, Fernán Altuve y Alvaro d’Ors. Fue precisamente d’Ors quien lo formó como su sucesor en la cátedra de Derecho Romano y las enseñanzas orsianas han sido fundamentales para el desarrollo de su pensamiento. Pero más allá del plano meramente intelectual, más allá del pensamiento jurídico de este gran jurista español que hoy nos visita, cabe resaltar el compromiso de los verdaderos maestros con la universidad. Eugenio d’Ors, el padre de Alvaro d’Ors, escribió en sus glosas estas palabras sobre la docencia: “Bienaventurado, no me cansaré de repetirlo, bienaventurado el que ha conocido a un maestro”. Efectivamente, la universidad, en tanto organización, está compuesta fundamentalmente por personas. Y al igual que el Derecho surge de la persona, la universidad solo se comprende entendiendo a las personas que trabajan en ella.

La universidad tiene que ser un polo de independencia y conocimiento destinado a formar a la elite de un país. Esta formación siempre será una de carácter personal pues cada alumno debe recibir una formación adaptada a sus necesidades. El carácter personal de la universidad existe para combatir el gregarismo que fomenta la sociedad de consumo y que se expande relativizando toda referencia al absoluto.

Ciertamente, si la Universidad no desarrolla la capacidad de tratar personalmente a los profesores y alumnos, entonces es imposible que alcance la calidad que el país necesita. Eugenio d’Ors decía que para eso es esencial encontrar maestros. Solo un maestro comprometido con la Universidad es capaz de fortalecer este vínculo entre personas porque su máxima aspiración es formarlas de manera cabal. Rafael Domingo, el nuevo doctor honoris causa de USIL, es uno de ellos.

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