Published On: Mar, Dic 5th, 2017

Popular es globalización

Un partido popular es un partido abierto al mundo, y tiene plena consciencia del rol que juega el Perú en Latinoamérica y en el nuevo orden mundial. Un partido popular apuesta por un discurso sobre el Perú como actor internacional, defendiendo la importancia de construir un liderazgo basado en valores; un liderazgo en el Pacífico Sur y con proyección transcontinental.

Un partido popular también representa a la nueva generación de peruanos que vive o vivirá parte de su vida en otro país, constituyendo el quinto suyo, la nueva diáspora nacional que de varias formas mantendrá una conexión estrecha con el Perú.

En efecto, la globalización obliga a replantear la posición internacional del Perú. La globalización intensifica los vínculos comerciales, civiles y militares. La globalización permite que la generación del Bicentenario asuma que su liderazgo no solo debe ser nacional, también tiene que convertirse en un liderazgo internacional. Para ello el estudio del inglés como idioma común de la humanidad ha de presentarse como un objetivo nacional de mediano y largo alcance.

Un partido popular que busca potenciar el liderazgo de nuestro país debe darle a la generación del Bicentenario la oportunidad de integrarse en puestos estratégicos en los organismos internacionales, con el fin de aplicar en ellos una auténtica política de regeneración.

Un partido popular debe tener una visión geopolítica que proyecte la vocación internacional del Perú. Un país que no es consciente de su trayectoria ni de su destino está condenado a la irrelevancia y el subdesarrollo. Por eso, porque los movimientos populares presentan una visión del mundo integradora, un partido popular reconoce la importancia de proyectar la influencia del Perú en el mundo a través de una adecuada política internacional, que defienda y promueva los intereses del país salvaguardando la soberanía política y jurídica.

Proyección no equivale a renunciar a la soberanía. La hegemonía implica mantener el control sobre el propio destino nacional. Para ello es preciso que la política interna se vea respaldada por unas Fuerzas Armadas capaces de disuadir y hacer valer nuestros intereses nacionales en la región.

El rol de la Cancillería debe ser evaluado teniendo en cuenta que no solo se debe aplicar el principio de reciprocidad en las relaciones internacionales. El Perú debe tener como estrategia la apertura de sus intereses a todo el mundo libre, y la inversión en una nueva estrategia internacional tiene que ser prioritaria para un partido popular que accede al gobierno.

El pleno reconocimiento del papel que juega Latinoamérica en Occidente, y de la importancia cultural de la región en la configuración del nuevo orden mundial, tiene que llevar a nuestro país a buscar de manera realista el liderazgo equilibrador de la plataforma latinoamericana. El Perú es el país bisagra entre el Atlántico y el Pacífico.

El Perú es el polo de las comunicaciones sudamericanas y un aliado firme de las potencias democráticas. La relevancia geoestratégica del Perú tiene que ser interiorizada por la clase dirigente del Bicentenario. Y tras esta labor educativa y formadora, la nueva política internacional tiene que aspirar al liderazgo regional y al protagonismo internacional. Un partido popular considera que la dimensión internacional, la proyección del poder peruano en el mundo, es un objetivo de primer orden para el gobierno eficiente de una nación y el deber ineludible de toda clase dirigente.

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