Published On: dom, Abr 8th, 2018

Por sus ministros los conoceréis

La nueva Presidencia inaugura un estado de naturaleza en el que todos, voluntariamente, han decidido portarse como buenos salvajes, rascándose grupalmente las espaldas. Los analistas de la izquierda -y no pocos de sus aliados liberales- sostienen que la calma chicha es el elemento prudente ante el desenlace de la crisis que se llevó a PPK de encuentro.

Allá los ingenuos que todavía escuchan a los analistas de la izquierda. Ahora bien, lo que muy pocos afirman, aunque muchos conocen, es que la crisis no ha llegado a su fin. El desenlace es falso: la renuncia de Kuczynski fue un epifenómeno, un acto más en la tragicomedia de la política nacional. Odebrecht no ha terminado. La corrupción se mantiene enquistada en el sistema. Y cualquiera que pacte o dé la impresión de pactar con sus operadores está condenado a perder las próximas elecciones.

¿Significa esto que los partidos deben empuñar las armas en contra de Vizcarra desde el primer minuto? En absoluto. El discurso de “pasemos la página” es el adecuado, el políticamente correcto, lo que espera el país. Sin embargo, el país ni exige ni espera aplicar una estrategia de carta blanca para todos los temas.

El Perú no quiere un pacto político en el que la clase dirigente se proteja repartiéndose la torta del Estado. La táctica puntual nunca debe convertirse en la estrategia total. Eso equivaldría a cometer un error y los errores deben evitarse con prudencia y decisión.

Conoceremos el Gobierno de Vizcarra por sus ministros. Viviremos el gobierno de Vizcarra en sus obras, no en los discursos. Nombrar un grupo de técnicos concretos ha sido la primera obra del Presidente. Y algo debe quedar meridianamente claro: son los ministros del Gobierno, no de la oposición.

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