Published On: Sáb, Ago 19th, 2017

La opresión del socialismo

Perú debe liderar cruzada continental para rescatar a Venezuela. 

La antropología socialista tiene una consecuencia necesaria: la opresión del individuo, legitimada en función a una utopía futurista que nunca acaba de llegar.

El socialismo ha fomentado paraísos populistas momentáneos y que han terminado por convertirse en purgatorios dantescos, en los que perece la democracia y la libertad es sometida a penitencia. Por eso, la defensa del socialismo en la tierra es la defensa de la desigualdad política, que condena a los más pobres a ser más pobres y crea una nueva burguesía parasitaria tan cruel y endogámica como cualquier otra. Este extremo es importante de resaltar; tan solo en la teoría el socialismo estandariza la dignidad humana. En la práctica, el revolucionario y el miembro del partido son súper hombres, elites privilegiadas que tienen un derecho cuasidivino de gobierno. La distorsión del concepto de soberanía (finalmente un rescoldo del aparato teológico) permite el desarrollo de estos monstruos metapolíticos: un partido que es iglesia profana, un líder que es mesías y salvador.

El Perú debe liderar una cruzada continental para rescatar a Venezuela de la opresión del socialismo. La vieja deuda escrita con sangre entre nuestros países nos obliga a ello, pero también la estrategia política, que debe unificar a las fuerzas democráticas peruanas con un objetivo concreto: combatir el socialismo más allá de nuestras fronteras implica debilitar a la quinta columna socialista que intenta levantar cabeza en el Perú. Las batallas ideológicas empiezan fuera de las murallas, y es mejor batir al enemigo en campo ajeno antes que enfrentarse a él en terreno propio. La destrucción política y moral del chavismo en Venezuela, Ecuador y Bolivia deja en evidencia a sus aliados ideológicos en el Perú. Todos están quedando desarmados por la intensidad de sus suspiros por Caracas. Y el pueblo peruano no olvidará la forma en que apoyaron a los esbirros de Maduro en medio de tanta represión.

Los partidos democráticos peruanos deben formar un gran frente antichavista que desafíe al socialismo del siglo XXI e identifique su auténtica naturaleza, la de un mal continental. Fue el socialismo del siglo XXI el que intentó gobernar a través de los Humala. Fue su núcleo ideológico el que generó un modelo corrupto de penetración empresarial que colapsa con los delitos de Odebrecht. Y su amenaza no cesará con el colapso del chavismo en Venezuela. He aquí lo que sucede con los principios ideológicos. Son capaces de renacer porque el pensamiento, las viejas herejías políticas renacen cada cierto tiempo, porque interpretan de manera adecuada los problemas de las comunidades políticas donde obtienen su partida de nacimiento.

El Apra ha tenido un rol fundamental en la identificación y la condena del enemigo chavista. Sus líderes han luchado en los medios de comunicación y han sabido cobijar al exilio chavista por afinidad histórica y criterio democrático. Pero es labor de todos los partidos peruanos que rechazan el totalitarismo socialista construir el gran frente que permita al Estado peruano convertirse, por una vez en este siglo, en el líder continental de una causa justa y que reclaman los latinoamericanos de buena voluntad.

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