Published On: Lun, Oct 13th, 2014

Lima/ Guido Iñigo, el reelecto alcalde de Villa El Salvador: El chibolo más popular del arenal

alcaldevillaTiene 29 años y muy poca experiencia política. Es investigado por denuncias de corrupción. No postuló por ningún partido nacional y, sin embargo, fue el candidato más votado de Lima. ¿Cuál es la fórmula de Guido Iñigo, el reelecto alcalde de Villa El Salvador?

La República – Lima Texto: Óscar Miranda   Fotografía: David Huamaní

Guido Iñigo tenía 22 años. Había pasado esa tarde recogiendo las ganancias de la cadena de ferreterías de su familia, en Villa El Salvador. Cuando llegaba a las oficinas de su empresa, un auto negro lo cerró. Cuatro sujetos armados se bajaron y luego de reducir a su agente de seguridad, lo ataron de pies y manos, lo vendaron y se lo llevaron. En la guantera tenía más de 46 mil soles.

Guido pasó una hora en manos de los malhechores. Después de que lo soltaron, fue a sentar la denuncia en la comisaría y lo primero que hicieron los policías fue pedirle plata a su padre para «financiar» el operativo. El empresario Clodoaldo Iñigo se negó.

Con el pasar de los meses, la División de Secuestros descubrió que dos de los policías de la comisaría y el agente de seguridad estaban coludidos con los criminales. Habían formado una banda que tenía aterrorizados a los empresarios del Parque Industrial. Todos fueron detenidos, procesados y condenados a prisión.

Aquello ocurrió en febrero del 2008, pero todavía suscita desasosiego en Guido.

—No me gusta recordar eso —dice, al timón de su camioneta. El actual alcalde de Villa El Salvador (VES), reelegido el domingo pasado con el 66.7% de los votos válidos, reconoce que la inseguridad sigue siendo un grave problema en su distrito. Esta mañana estuvo con Ollanta Humala en el acto de celebración de las 250 mil conexiones de gas natural y quedó en reunirse con él en Palacio pronto. Quiere pedirle que instale más comisarías.

Mientras avanza con la vista fija en las calles de VES, Guido Iñigo no parece ser más el «chiquillo» que, como teniente alcalde, asumió la alcaldía, en enero del 2012, en reemplazo del vacado Santiago Mozo. Entonces era un novato, un inexperto en política y gestión municipal. Treinta y dos meses después, se conduce con suma seguridad en el cargo. La popularidad le ha dado eso. Confianza. Cancha.

Subimos al Cerro Pampa, casi en el límite con San Juan de Miraflores, para hacer las fotos cerca del mirador del distrito. Gruñones perros nos hostigan durante el ascenso. Pero cuando bajamos, por una de las escaleras solidarias que hizo Luis Castañeda, el recibimiento es más amable.

—¡Bien, Guido! ¡Ganamos!— grita un tipo desde el asiento posterior de un mototaxi.
—¡Por ti votamos todos acá!— dice una mujer mientras se acerca a abrazarlo. Leonarda Ramos (44) es presidenta del comité del Vaso de Leche del lugar y le recuerda al alcalde que hace unas semanas él estuvo acá, junto a Castañeda, en la inauguración de una de las Casas Solidarias que el líder de Solidaridad Nacional estuvo construyendo durante su campaña. Guido asiente.

Estamos, evidentemente, en territorio «solidario». Leonarda dice que el domingo, cuando vieron los resultados, los vecinos armaron fiesta en el local. Hasta baile hubo.

Iñigo hizo una alianza con la gente de Solidaridad. Ellos no pusieron candidato en VES y él los ayudó con la campaña. Viéndolo bien, quizás haya cosas del ‘Mudo’ en el joven burgomaestre. El casco amarillo en los carteles. Su discurso de que él «habla» con obras. Pero también las acusaciones de falsedad y corrupción que pesan sobre él y que, sin embargo, apenas hicieron mella en sus adhesiones electorales.

El rey de las pistas

Los Iñigo son de Andahuaylas. Llegaron a Lima cuando Guido tenía tres años. En 1990 Clodoaldo Iñigo abrió una fábrica de pinturas que con el tiempo se hizo grande. También puso un negocio de importación de accesorios para muebles. Fue fundador del Parque Industrial de VES. Guido dice que cuando él cumplió 18 años, su padre lo puso a cargo de dos de las cuatro empresas familiares. Y que allí se hizo responsable.

El alcalde dice que en el 2010, un grupo de empresarios del Parque Industrial armó un proyecto político y lo invitó a participar. Otra versión dice que la idea inicial era que quien postulase como teniente alcalde fuese don Clodoaldo, pero que este se negó y recomendó a su hijo. Sea como fuere, el grupo se alió con Perú Posible y ganó las elecciones distritales, con Santiago Mozo a la cabeza.

Luego vino la vacancia a Mozo —por tener vigente una sentencia por defraudación tributaria—, y Guido asumió la conducción del municipio.

¿Por qué le fue tan bien?

La respuesta es una sola: hizo obras. Muchas obras.

Obras viales, principalmente. En los dos años y medio de su gestión se construyeron o rehabilitaron 800 mil metros cuadrados de pistas y veredas. Seis avenidas metropolitanas (El Sol, Modelo, Primero de Mayo, Juan Velasco, César Vallejo y José Carlos Mariátegui), seis avenidas lineales (Central, Revolución, Micaela Bastidas, Pastor Sevilla, María Elena Moyano y Agroindustrial) y 11 avenidas locales. VES siempre ha sido un lugar arenoso, pamposo, donde el polvo era un habitante más de los barrios y de las casas. El concreto cambió el paisaje. Y la gente lo notó.

«El chiquillo está chambeando», fue el comentario habitual de los vecinos.

—Antes todo esto era pura arena— dice Guido mientras conduce por la avenida Los Álamos. —Mira los muros de contención que hemos puesto, son cinco kilómetros así—. Cuenta que también ha remodelado varios complejos deportivos y el estadio, y que en su nuevo período construirá más avenidas y calles, pero también parques y jardines.

—En la anterior gestión se invertía entre 4 y 6 millones de soles al año en obras. Nosotros estamos invirtiendo unos 26 millones cada año.

Alcalde procesado   

Pero no todo es maravilla en la gestión de Iñigo. La Fiscalía Anticorrupción de Lima Sur lo acusa, junto a otros seis funcionarios, de haberse coludido con el empresario Nemesio Huamán Achata para entregarle la concesión de un conjunto de obras viales. Sostiene que un empleado de Huamán fue quien elaboró los perfiles de preinversión de las obras, lo que facilitó que estas les fueran adjudicadas. La acusación es seria. La fiscal del caso dice que el alcalde es cómplice del delito de colusión.

Guido lo niega. Señala que los perfiles hechos por el empleado de Huamán nunca se usaron y que si los hubieran usado el municipio habría gastado 7.4 millones de soles más. Pero que no fue así.

El juicio ha entrado en fase oral. Se supone que pronto saldrá la sentencia. El alcalde dice que está confiado. Que él no puede poner las manos al fuego por ningún funcionario, pero que cree que en este caso todo se hizo legalmente.

Mientras conversamos en su oficina, entra su abogado para comunicarle que ya salió la sentencia de otro juicio pendiente, por falsedad genérica y falsa declaración. Cuando postuló en el 2010, Guido declaró en su hoja de vida que había concluido las carreras de marketing en la Universidad Tecnológica del Perú y de administración financiera en ESAN, y que estaba estudiando administración de empresas en IPAE. Los dos primeros datos no eran verdad. Solo llevó un ciclo de Marketing y un seminario en ESAN, pero él asegura que esas declaraciones no fueron mentiras sino errores del personero. Al parecer, el juzgado que vio el caso pensó lo mismo: el abogado le dice a Guido que ha sido absuelto. Este no hace ningún gesto triunfal. Como si no hubiese estado esperando ningún otro resultado.

De los 220 mil votos válidos emitidos en VES, 147 mil fueron para Guido. Puede que mucha gente esté al tanto de los cuestionamientos, pero estos parecen no importarles. Guido les «habla» con obras. Y la gente lo está escuchando.

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