Published On: Dom, Dic 15th, 2013

Líderes e instituciones

martinLos «muchachos locos» que han descubierto a Acemoglu hace unos meses no se cansan de resaltar la importancia de las instituciones para el desarrollo del país. Como todos los reos del determinismo monotemático, los lobbystas del institucionalismo no se cansan de repetir que las «reglas de juego» salvarán al Perú. Sin embargo, los que hemos profesado el Derecho sabemos bien que no basta con instituciones perfectamente diseñadas en los laboratorios de las políticas públicas. Para alcanzar la calidad y la eficiencia se precisa un liderazgo capaz de implementar los modelos, es decir, líderes que transformen el éter en realidad.

La crisis del humalismo es una crisis de liderazgo, no de institucionalidad. El gobierno no tiene un líder capaz de ejercer el mando de manera creíble. Si el humalismo supera este problema será gracias a un liderazgo de oposición, este sí, paralelo y articulador, que sortee los escombros del proyecto etnonacionalista y fustigue sus desmanes. Este liderazgo tiene que darle oxígeno a los Humala sosteniéndolos hasta el final, sin firmar un pacto de impunidad. El Perú tiene líderes, por supuesto. Entre ellos, los valerosos periodistas que han desnudado la debilidad congénita del presidente, a pesar del rechinar de dientes de los envidiosos patológicos. Son esos líderes los que deben ejercer el control sobre Leviatán. Al fin y al cabo, la libertad tiene un precio: la eterna vigilancia.

Finis:

Si incluso la Defensoría sostiene que Qali Warma hace agua por todos lados, es que el programa debe cerrarse para una reforma estructural. Gracias Trivelli. Francamente ineficaz.

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