Published On: Lun, May 26th, 2014

Leonor Watling: “Ojalá fuera posible un Pepe Mujica en España”

Leonor WatlingActriz y cantante. Nació en Madrid en 1975. Ha actuado en cuarenta filmes, entre los que destaca Hable con ella (2002) de Pedro Almodóvar. También es vocalista y compositora de la banda de pop Marlango.

El que diga, hombre o mujer, que no ha estado al menos una vez en su vida enamorado de Leonor Watling, miente. Muchos la recuerdan como la chica que se pasa el ochenta por ciento de Hable con ella, la película de Pedro Almodóvar, dormida. Nunca una mujer en coma transmitió tanto magnetismo y dulzura. Han pasado 12 años desde aquella experiencia que, según contó, le trastornó un poco el ego –mientras ella esperaba impresionar como “chica Almodóvar”, el director le pedía quedarse quietecita– pero que también la puso en un lugar privilegiado casi, diríamos, sin mover un músculo. Leonor, madrileña que tomó de su madre inglesa el apellido (su padre, gaditano, se apellida Ceballos) y es, además, líder de la banda de pop español Marlango, acaba de estrenar su película número 40, Amor en su punto, una comedia romántica, rodada en inglés, con trasfondo culinario. El periodista gastronómico Richard Coyle,  autor de una exitosa columna sobre la buena mesa y la búsqueda del amor, ve trastocada su existencia al conocer a una curadora de arte (Watling), que le enseñará que hay cosas más importantes que llenarse la panza con un platillo gourmet de cocina peruana. Hablamos con ella, por fin, sobre el amor, la cocina y el humor; y claro, sobre España y Uruguay, el revolucionario país de su marido, el cantautor Jorge Drexler.

¿Qué tienen las películas con cocina incluida que seducen tanto?

Yo creo que todos comemos tres veces al día. Es una cosa que nos ocupa bastante tiempo mental y que sirve de metáfora de muchas cosas, especialmente para contar historias de amor.

Entre El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, El festín de Babette o Ratatouille… ¿con cuál te quedas?

Con las tres, son tres mundos distintos que no se tocan en ningún lado. El festín de Babette me conmovió mucho, me pareció un cuadro en movimiento. Ratatouille me divierte mucho y El cocinero, el ladrón… es una película muy inquietante.

Tú que eres medio inglesa y medio española. Y acabas de protagonizar una comedia, ¿cuál dirías es la mayor diferencia entre el humor británico y el humor castizo?

Seguramente hay alguien que puede darte una respuesta brillante a eso… Me parece que el español es un humor más negro y el inglés juega mucho con el doble sentido. Creo que la diferencia tiene más que ver con la relación que establecen con el ridículo. El inglés le tiene mucho menos miedo al propio ridículo que el español. Quizá me hace reír más el inglés, me siento más próxima.

En el Perú se recuerda mucho tu papel en Hable con ella. Cuando leíste el guión y te diste cuenta de que durante gran parte de la película estabas en coma, ¿tuviste dudas?

Sí, pero dudas de si podría ser capaz de aguantarme, de cómo lo llevaría… La verdad es que es una mezcla extraña que te llame tu director favorito para estar dormida casi toda la película. Y, sin embargo, todo me conmovió de ese papel.

¿Viajas mucho a Uruguay, donde nació tu marido, Jorge Drexler?

Sí.

¿Que tu pareja sea un latinoamericano te ha acercado de alguna manera a esta otra parte de la cultura común?

Sí, mucho. Ya antes había rodado en Ecuador. Había estado en México. En Argentina. Y sí que tenía contacto y lo conocía, pero es distinto tener familia ahí.

¿Cómo ves lo que está pasando en Uruguay ahora mismo?

Muy bonito, la verdad. Toda Latinoamérica está floreciendo a su ritmo y con su tiempo. Y noto que tenemos mucho que aprender de vosotros y mucho que disfrutar, muchas películas, mucha literatura, mucha música. Mucho de todo.

¿Conociste a Pepe Mujica?

Sí, tuve la oportunidad de conocerlo una vez. Es maravilloso, es tal cual, es relajado, tiene las prioridades superclaras. Es una persona maravillosa.

¿Crees que en España sería posible un Pepe Mujica?

Ojalá fuera posible un Pepe Mujica en España. Tendría que relajarse mucho todo. En España a la gente le cuesta mucho opinar sin discutir y escuchar las opiniones de los otros sin sentirse atacado. Cuanto más extremo se pone uno más extremos se ponen los demás. Sin embargo, creo que la mayor parte de mi país es una tercera España. No existen solo dos españas. Aparecen cuando te ponen contra la pared. Pero yo creo que en una situación normal hay una España más relajada, aunque ahora mismo esté un poco tenso todo.

La crisis global y los recortes que ha efectuado el gobierno español parecen querer noquear al cine de tu país, pero resiste… ¿de dónde sacan fuerzas?

Ha sido un golpe fuerte pero no solo para el cine, ha habido recortes en todo. Pero la industria del cine en España se mueve por una pasión muy personal de los productores, directores y actores. Eso no se apaga con la falta de dinero. Cuesta más y es más duro pero no desaparece.

Tienes dos hijos pequeñitos, Luca y Leo. ¿Quién les canta las canciones para dormir, tú o Jorge?

Los dos.

¿De qué género sería la película de tu vida?

Si tuviera que vivir en algún género casi que preferiría la comedia romántica que un drama.

¿Sabías que los peruanos tenemos un tema con la comida? Vivimos en el género de la película gastronómica.

Sí, es maravilloso. En eso sí que nos parecemos porque en nuestros países la comida nos une, para hacer negocio, para juntarnos con la familia… Mientras comes hablas de las comidas que recuerdas.

En la película hay como dos polos opuestos, el racional, que es el que representa el crítico gastronómico, y el de la chica, que tú interpretas, que es más la pasión y el disfrute. ¿Con qué lado te sueles identificar?

Tengo un acercamiento racional pero realmente lo que tira de mí es lo visceral. Lo que pasa es que tarde o temprano necesito construirle un discurso racional alrededor. No lo puedo evitar. Pero manda la emoción.

¿Qué comida te devuelve a un pasado feliz?

Un pollo asado maravilloso. Es el olor que relaciono con la casa de campo y la comida familiar.

¿Tú cocinas?

Sí, disfruto, pero no soy especialmente brillante en la cocina. Me gusta hacer cosas muy sencillas.

¿Has probado alguna vez un platillo especialmente afrodisíaco?

Yo creo que es más la situación y la compañía lo que lo hace afrodisíaco. Una pizza puede ser afrodisíaca. Eso lo hacía muy bien Bigas Luna: convertía cualquier cosa en un manjar. DOMINGO- LA REPÚBLICA 

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