Published On: Mié, Sep 28th, 2016

Las cunas y las tumbas

martinEl terrorismo no ha renunciado a la toma del poder. El terrorismo no ha muerto y espera el momento adecuado para volver a lanzarse en pos de la conquista del poder. La historia nos enseña que las bestias negras de la democracia resurgen cuando el Estado se muestra débil y precario. Cuando la democracia inteligente que actúa con estrategia es vencida por la democracia boba que apaña a los senderistas, el terrorismo —fénix del mal— renace de sus cenizas, porque cuenta con un plan concreto, un discurso histórico y una clara voluntad de poder. Así, la voluntad de poder activa la estrategia, porque no es posible adquirir, retener y acrecentar el poder si no existe una apuesta volitiva de por medio. “César o nada” es el apotegma sobre el que fue construido Sendero. A las frases y a las tácticas uno puede renunciar, pero no a los pilares fundacionales de la ideología. Y el marxismo es, ante todo, una técnica efectiva de golpes de Estado.

El terrorismo izquierdista jamás ha renunciado a la toma del poder. Toda la estrategia de “el recodo en el camino” tiene por objeto la acumulación de fuerzas hasta que el gobierno vuelva convertirse en una meta realista. Por eso, el que no renuncia al poder delinea una estrategia a largo plazo para gobernar. Eso es lo que ha hecho Sendero Luminoso mediante su brazo político, el MOVADEF, y con la complicidad de sus parientes ideológicos. Estos últimos contribuyen a crear un mito “guerracivilista” políticamente correcto, en el que se coloca a parte del Estado al mismo nivel que los sicarios de Abimael Guzmán.

En sentido amplio, el Estado peruano fue dinamitado por el anfo terrorista, pero también por las ideas deslegitimadoras de la izquierda filocaviar. El discurso caviar ha minado la fortaleza de nuestras instituciones, castrando a sucesivos gobiernos (Paniagua, Toledo, García) y provocando la anemia de todo el aparato de represión estatal. La violencia legítima, que caracteriza al Estado, ha sido desafiada ideológica y jurídicamente no solo por el MOVADEF, sino también por los operadores políticos y legales de la izquierda “democrática” y “moderna”, quienes se han ocupado estratégicamente de dos extremos: el ataque jurídico a las fuerzas del orden (los vencedores materiales del terrorismo) y la destrucción moral de Fuerza Popular (los vencedores políticos de la revolución).

Por eso, la reivindicación de las tumbas (el pasado) es el primer paso para la reconquista de las cunas (el presente y el futuro). Sendero Luminoso, en comunión con sus parientes ideológicos de la izquierda, planea una reconstrucción de la memoria histórica avalada por la educación, mayoritariamente en manos de funcionarios caviares. Los mausoleos de Sendero no pregonan el pasado, ¡anuncian el futuro político de su movimiento! En tal sentido, un Estado castrado e impotente es incapaz de reaccionar. El gobierno de PPK carece del viagra más elemental: la voluntad de poder. Fuerza Popular (FP), el partido más grande del país, debe liderar el clamor ciudadano y levantar el estandarte de la lucha contra el terrorismo, hoy más que nunca. El triunfo de su proyecto político (la gran alianza capaz de equilibrar el centro peruano por veinte años) pasa por la derrota de su Némesis, los terroristas de Sendero Luminoso y sus parientes ideológicos, los tontos útiles de esa izquierda marxista y castrista que, con posturas utópicas y entreguistas, traicionan todos los días la verdadera historia del Perú.

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