Published On: Sáb, Ago 19th, 2017

La eternidad de cabeza

En “Tola y la eternidad”, mi artículo precedente, se cuenta que el peruano Fernando Tola aprendió sánscrito cuando tenía quince años de edad. Para ello, se puso a estudiar una gramática de esa misteriosa lengua.

El muchacho tuvo que estudiar solo porque al maestro que había conocido en Bruselas solamente lo vio una vez y luego aquél se hizo invisible… y después también se hizo humo el libro como tantas cosas que perdemos en laadolescencia.

Con el tiempo, Tola se convertiría en la autoridad mundial de hinduismo y de lenguas orientales.

Medio siglo después, el sabio Carmen Dragonetti, su esposa, buscarían y encontrarían en París el libro perdido, y el ejemplar… sería justamente el suyo.

Lo narran los dos científicos en este video filmado el año pasado cuando Fernando Tola ya había pasado de los cien años. Es un homenaje a quien fuera mi maestro. Parece un cuento, pero la eternidad está puesta de cabeza.

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