Published On: Jue, Oct 16th, 2014

La culpa es de la globalización

martinNo le falta razón al presidente Humala cuando habla de los muchos males que la globalización ha fomentado. Uno de ellos, sin duda, es el retorno del nacionalismo, esa corriente maniquea tan perversa, exclusiva y excluyente, que busca jerarquizar los conceptos en función a la sangre, la raza o el idioma.

Vale la pena recordar que cuando esta falsa jerarquía se impone, la verdadera escala, la fundada en la meritocracia, es postergada sin remedio. Solo así, por esta postergación fruto del maniqueísmo radical, puede explicarse que ciertos movimientos, vulgares y primitivos, ganen presidencias y obtengan mayorías. Cuando esto sucede, el discurso político se transforma en algo francamente deleznable, puro balbuceo de principiante, broma macabra, metralleta demagógica que desnuda nuestras falencias como país.

Las tristes declaraciones del Presidente y su ministro Urresti son un signo de esta mutación en las jerarquías, de esta subversión en la que triunfa la más absurda levedad. Desconocer el arte del gobierno y ser aupado a la primera magistratura solo se equipara a una maldición bíblica. Pobre humalismo. Sin norte, sin estrategia, sin cuadros, naufraga en las contradicciones propias de los que desconocen mayormente todo lo que se tiene que hacer.

Pero no te preocupes, peruan@. Al fin y al cabo, todos lo sabemos, la culpa es de la globalización.

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