Published On: Jue, Sep 7th, 2017

Fútbol: La noche que la Selección peruana renació de sus cenizas…

(Paul Monzón).- Llevaba cuatro días en cama con una gripe asesina. El cambio de tiempo en Madrid me vino fatal. Aún tenía el cuerpo malo, aunque en proceso de «resurrección», cuando me escribe –vía whatsapp- Martín Mucha, compatriota, y uno de los grandes periodistas peruanos (El Mundo) afincados en España. Me pregunta: «¿Estás en Madrid? Y luego agrega: ¿Dónde se puede ver el partido?

-Por la televisión- le respondí socarronamente.

La noche del martes (hora española) jugaron, en la ciudad de Quito, las selecciones de fútbol de Ecuador y Perú, encuentro de clasificación al Mundial de Rusia 2018.

Desgraciadamente a la misma hora del partido, en la televisión española emitían el Colombia- Brasil, mucho más importante (al menos por aquí). Así que, a menos que fuera por alguna web pirata, ver el duelo andino iba a ser jodido.

Minutos después me escribe Héctor Guerra, propietario del Kultura Kuisine, un restaurante de reciente apertura en el barrio de Chamberí, que pilotado por el Chef Beker Favian, discípulo aventajado del chef número uno del mundo, Virgílio Martínez, ambos de nacionalidad peruana, promete ser una de las sensaciones de este otoño que empieza en Madrid.

Él también me pregunta por lo del partido de fútbol y me invita a unirme al grupo que verá el encuentro en el local peruano Salsa y Sabor. Me asegura que es el único sitio en Madrid para poder verlo en directo.

Pienso para mí:”Joder, qué masocas, con lo de la selección!”

Y es así que me sacudo las dos mantas y el edredón que me tenían como “enterrado” en vida, me visto y voy hecho una flecha para unirme al grupo en el cual, aparte del colega Mucha, se encontraba Luís Barrios (propietario de los restaurantes peruanos Chincha y Kechua). La cena futbolera consistió en un sabroso Pollo a la brasa y una bandeja de Chifa. Ah, olvidaba: unas «chelitas» bien frías.

Hacía mucho tiempo, quizá un par de décadas, que evitaba ver partidos de la selección, pero no por anti-patriota, sino porque durante mucho tiempo jugáramos como jugáramos, perdíamos. Los Mundiales eran una utopía. Tanto así que las nuevas generaciones de peruanos no han visto a su selección participar en un Mundial de Fútbol.

Pero la noche del martes algo cambió. Perú doblegaba a Ecuador en la altura de Quito y gracias a esas carambolas de resultados que se dio ese día, nos situabamos a dos pasos de un Mundial. Algún día tenía que ocurrir.

Nota de redacción: el triunfo de Perú me quitó hasta la gripe jajajajajaja.

ESPAÑA 82

La última vez que Perú estuvo presente en un Mundial fue en España 82. De los tres partidos que jugamos, empatamos dos: 0-0 contra Camerún; 1-1 contra Italia, y Polonia nos echó a patadas del torneo con un soberbio 5-1.

Tras el triunfo frente a Ecuador la euforia se desató en Perú

Desde entonces el seleccionado peruano ha ido de tumbo en tumbo en las sucesivas eliminatorias que ha disputado. Aunque de vez en cuando se nos “aparecía la Virgen” y podíamos exclamar: “Qué bonito juega Perú que va perdiendo 5-0”

Pero bueno, a estas alturas echar la culpa a miles de factores que truncaron nuestro sueño mundialista no viene del todo a cuento, aunque quiero recalcar que siempre he creído que la falta de disciplina ha sido uno de los grandes motivos por los cuales no se nos ha visto el pelo desde España 82. Y eso que hemos tenido muy buenos jugadores y algo más podíamos haber hecho.

Cada vez que los futbolistas peruanos que jugaban en el exterior eran llamados a la selección, daba la impresión–y es opinión mía- como que «venían de vacaciones”.

Claro, no es lo mismo jugar y entrenarse en Europa donde hay DISCIPLINA y seriedad, que hacerlo en Perú. Una vez en Lima, se sentían como «liberados», nadie les tosía, eran las estrellas, los iluminados, iban a su bola. Y de tanto en tanto, por todos es sabido, y allí están las hemerotecas, estallaba algún que otro escándalo (juergas, líos de faldas, etc)

Ese ha sido el nefasto común denominador de la profesionalidad de algunos jugadores. Muy pobre, por cierto, a la hora de defender los colores patrios.

EL PRÓXIMO DUELO CONTRA ARGENTINA

Quedan por disputar dos partidos para soñar con el anhelado regreso a un Mundial de Fútbol. Los dos son duros, pero tal como está jugando Perú, todo puede suceder.

El primero y más complicado será contra la Argentina de Messi, que aunque últimamente no le hace un gol ni al Arco Iris, es un peligro latente. No por nada es el mejor jugador del mundo (con el permiso de Cristiano Ronaldo). Será en el estadio Monumental de Buenos Aires el próximo 5 de octubre.

Ese fecha Perú se jugará el todo por el todo el capital argentina. Desde ya se están preparando tours para acompañar a la selección.

Quiera Dios que el pase a Rusia 2018 se haga efectivo. Espero que “oscuros intereses” no nos perjudiquen. No es lo mismo -para el negocio- que Argentina no vaya al mundial, y que sí lo haga Perú.

Si el combinado patrio se clasifica, será una buena excusa para acercarme a Moscú y pasear por la legendaria Plaza Roja donde el 28 de mayo de 1987, en plena “guerra fría” entre EE.UU y los países del “Telón de Acero”, Mattias Rust, un adolescente alemán, tuvo la osadía de aterrizar su pequeña avioneta no sin antes burlar el poderoso y sofisticado sistema de defensa antiaérea soviética. La gamberrada, que provocó un “terremoto político” en la otrora URSS, le salió cara: un año de prisión. Yo solo pienso tomarme un copazo. Nada de líos.

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