Published On: jue, Abr 25th, 2019

El APRA nunca muere

Suicidio de Alan García cambia el escenario político

Estamos destruyendo el Estado de derecho. El clima de persecución política ya tiene un primer muerto: el presidente Alan García ha decidido hacer justicia por su propia mano. La muerte antes que la cárcel. La muerte antes que el deshonor. Esta decisión radical tiene que llamarnos a una reflexión nacional. No es posible que la guerra política arrincone a la oposición hasta hacer del suicidio la única vía de escape.

El presidente García tuvo que jalar el gatillo en su último acto político, y pronto sabremos los motivos que lo llevaron a tomar semejante decisión. Es indudable que se trata de una decisión largamente meditada por Alan García. El más grande estratega político que ha tenido el APRA difícilmente dio un paso así sin medir las consecuencias y señalar a los responsables.

Mientras tanto las víctimas políticas continúan. La presunción de inocencia no existe en el Perú. El debido proceso ha sido violentado. Hay un clarísimo sesgo ideológico y una estrategia de aniquilación selectiva por parte de aquellos que no comparten los principios del APRA y Fuerza Popular. La guillotina continúa funcionando. Este reino del terror tiene que acabar. La democracia peruana no soportará que este momento jacobino se prolongue de manera indefinida. Recordemos que después de toda revolución viene el caudillismo. ¿Es eso lo que quiere la clase dirigente? ¿Entregar el país al cesarismo populista una vez más? ¿Tiene que perecer la República entregada al radicalismo jacobino?

La muerte de Alan García cambia el escenario político. No es posible que el Perú continúe enfrentado de manera estéril mientras la oposición es encarcelada sin acusación fiscal. El Estado debe ser imparcial o no es Estado. Cuando el Estado toma partido, entonces empiezan las autocracias. Y ya sabemos a dónde nos lleva la dictadura del pensamiento único. Esto tiene que terminar. ¡Basta!

Por eso invoco a los peruanos de buena voluntad a hacer sentir su voz de protesta. No es posible que sigamos alimentando el odio de peruanos contra peruanos. La justicia debe ser imparcial. El Estado de derecho debe prevalecer. El APRA es un partido histórico que tiene que ser respetado; y hay que decirle a la población, con claridad, que esto que ha pasado no sucede en una democracia de verdad.

El Perú se acerca a la celebración del Bicentenario en medio de una crisis histórica porque un grupo pequeño, pero bien organizado, ha capturado el Estado y la justicia con el objetivo de liquidar a todos sus rivales políticos. Ese grupo cuenta con el respaldo de una gran parte de la prensa y de los líderes de opinión.

Que cese la persecución política. Que el derecho se imponga de manera imparcial. Que la tragedia de una muerte regenere la política. Un hombre ha muerto para que todos reflexionemos sobre las raíces de nuestra crisis. Los grandes partidos nunca mueren. El dolor los hace renacer.

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