Published On: sáb, Oct 13th, 2018

Eduardo González Viaña: “Los grilletes en el tobillo y los mellizos diferentes”

(Eduardo González Viaña).-Con velocidad de carteristas, el Congreso ha aprobado una ley para liberar a Fujimori. Un grillete electrónico en el tobillo bastará para que un hombre de su edad cumpla en Lima el resto de su pena.

Pero… el dispositivo legal excluye de estos beneficios a los condenados por terrorismo. Y Fujimori es un terrorista. Por lo tanto, la ley no puede aplicarse.

Recordemos que Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por los crímenes de Barrios Altos, La Cantuta y el secuestro al periodista Gustavo Gorriti. Además, hay otros delitos tan sangrientos como aquellos por los cuales todavía no ha sido juzgado. ¿No es eso terrorismo de Estado?

Van a salir también Montesinos, Salazar Monroe, Hermoza Ríos, los sentenciados de Accomarca, de Cabitos, los que quemaron jóvenes en los sótanos del Servicio de Inteligencia y otros asesinos de los 80 y 90 son otros de los beneficiarios de la ley. ¿No son ellos terroristas?

La primera diferencia entre el terrorista Fujimori y los condenados por ese delito estriba en las motivaciones: Ideológicas en el caso de los primeros, y en el caso del dictador: los seis mil millones de dólares que se llevó y eran producto de las privatizaciones.

LOS MELLIZOS: Antes de preguntar por fin, ¿quién manda en el Perú?, prefiero recordar a dos terroristas de Argentina y el Perú llamados Videla y Fujimori.

Ambos fueron terroristas. Ambos fueron genocidas. Ambos eran sumamente ignorantes. Ambos desindustrializaron a sus países, e impusieron a sangre y fuego un orden neoliberal por encargo de otros.

Se parecen en casi todo, pero se diferencian en algo muy importante. Videla aceptó las penas impuestas sin pedir clemencia y tomó sobre él toda la culpa.

Al responsabilizarse en su condición de comandante en jefe, el argentino salvó para la historia el honor de las fuerzas armadas de su país en cuyas filas militara el bravo y honesto libertador José de San Martín.

Fujimori no cesa de pedir clemencia. Entre dos hombres pequeños, éste es insignificante.

Terroristas y genocidas, Videla y Fujimori tienen decenas de miles de muertos en su haber. Al argentino se le ha probado y condenado por el robo de bebés, el fusilamiento de presos, los helicópteros de la muerte y otras bestialidades sin fin.

Tampoco es secreto el Perú. En cualquier lugar del mundo, quien lo desee puede entrar en Youtube y escuchar a las mujeres que fueron esterilizadas contra su voluntad. Puede enterarse de cómo una guerra civil fue convertida en una guerra étnica y de qué manera decenas de pueblos fueron arrasados o de cómo los cadáveres de los torturados fueron enterrados en los cuarteles.

Videla y Fujimori no fueron el poder, sino su brazo armado. Traidores, cumplieron órdenes extranacionales. Su misión era instaurar una economía neoliberal en la que el estado fuera despojado de sus bienes y funciones. El encargo era que aquél fuera privatizado para beneficiar al gran capital transnacional, a las corporaciones foráneas y a sus socios locales.

Videla y Fujimori se parecían en todo, pero no en todo. Ya se sabe hoy que el dictador japonés, debe a su alianza con Montesinos, el hecho de ser ahora uno de los hombres más ricos del mundo. Por supuesto, no era un “caído del palto”.

Por su parte, el argentino era un genocida austero. No bebía. No era ojo vivo. Comulgaba con frecuencia. No se ha hablado de millonarias cuentas a su nombre en el exterior.

Probablemente creía que la sangre derramada “de otros” lleva al cielo. Videla era algo así como un carnicero vegetariano o como un violador casto. En eso, estos mellizos no se parecen.

Ambos fueron los terroristas y los genocidas del Perú y de Argentina, mellizos pero diferentes. Videla comulgaba en su celda. ¿Lo hará Fujimori en casa de Cipriani? Todo depende de la ley.

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