Published On: Vie, Ene 29th, 2016

Diana y Dennis

martinDecía San José María Escrivá de Balaguer que el matrimonio es un misterio divino, un sacramentum magnum (sacramento grande) que encarna la unión y el amor entre Jesucristo y su Iglesia. Por eso, “debemos trabajar para que esas células cristianas de la sociedad nazcan y se desarrollen con afán de santidad” porque “los esposos cristianos han de ser conscientes de que están llamados a santificarse santificando, de que están llamados a ser apóstoles, y de que su primer apostolado está en el hogar […] de esta conciencia de la propia misión dependen en gran parte la eficacia y el éxito de su vida: su felicidad”.

En una época caracterizada por un relativismo evanescente que cosifica a las personas, el matrimonio indisoluble es combatido por aquellos que crean maestros “a la medida de sus pasiones”. El Perú está amenazado por esta dictadura del relativismo presente en todos los ámbitos, una dictadura políticamente correcta que no reconoce nada como definitivo y que intenta desvirtuar (nunca mejor dicho) instituciones naturales para transformarlas en remedos artificiales, en creaciones mostrencas incapaces de alcanzar la auténtica felicidad. El matrimonio entre un hombre y una mujer es un sacramento grande, magnífico, sobre el que se funda la existencia de toda sociedad. Ratzinger sostuvo que los que están del lado de la serpiente siempre han intentado destruir la institución matrimonial y han hecho de esta pretensión maligna un eje central en su estrategia progresiva hacia la perversión.

El matrimonio entre un hombre y una mujer sigue siendo un sacramento magno, una institución de derecho natural, una fuente inagotable de felicidad verdadera y compromiso real. En eso pensaba el sábado pasado durante el matrimonio de Diana Seminario y Dennis Crow. Mientras los novios celebraban rodeados de su familia y amigos, recordé que el amor puro y limpio de los esposos es un misterio divino que todos debemos bendecir con las dos manos, especialmente cuando se trata de personas valientes que se quieren tanto como los Seminario-Crow.

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