Published On: Dom, Jun 21st, 2015

Cuba: ¿Y el fin del bloqueo?

obamacastroHace seis meses, el presidente estadounidense Barack Obama y su par cubano Raúl Castro anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas. ¿Qué le espera a Cuba si se levanta el embargo?

El edificio de la futura embajada cubana en Washington –una hermosa construcción de estilo neoclásico en el residencial barrio de Columbia Heights, a tres kilómetros de la Casa Blanca– tiene un mástil que fue instalado con una ceremonia el 10 de junio pasado pero aún no hay ninguna bandera en él.
Lo mismo pasa con el edificio que será sede de la embajada norteamericana, emplazado en el malecón de La Habana. Ahí está el mástil donde flameó la bandera gringa, hasta que en 1961 EEUU y Cuba rompieron relaciones. Desde entonces no fue repuesta.
Ese detalle grafica el nivel de las negociaciones actuales entre Cuba y Estados Unidos: existen pero no se sabe cuándo podrán cerrarse. A seis meses del anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro de un acuerdo para restablecer relaciones diplomáticas, todavía hay poco.
En diciembre de 2014, la noticia del acercamiento entre ambos causó impacto. Políticos, ejecutivos y turistas norteamericanos llegaron a la isla en las semanas posteriores. Incluso grupos de interés hicieron lobby en el congreso norteamericano buscando levantar el embargo comercial impuesto por Estados Unidos hace medio siglo.
La realidad ha probado que si en un inicio el acercamiento parecía avanzar con alguna rapidez, era una percepción equivocada. El solo hecho de tener embajadas en cada país está tomando demasiado tiempo. «Eso demuestra la complejidad de este proceso», declaró el politólogo y ex diplomático cubano en Washington, Jesús Arboleya, citado por la agencia de noticias AP.
Los promotores del acercamiento enfrentan obstáculos que no van a desaparecer de la noche a la mañana. En EEUU hay grupos anticastristas que recelan o condenan ese intento de acercamiento impulsado por Obama. Dos precandidatos presidenciales  republicanos, el senador Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, y el exgobernador de Florida, Jeb Bush, están firmemente en contra.
En la isla tampoco faltan detractores del acuerdo. «En Cuba los viejos líderes son recelosos de un cambio súbito y descontrolado. Ese temor se recrudece por el largo historial de Estados Unidos de intentos de derrocar a Castro y a su hermano», decía un cable de AP del miércoles pasado.
Otro obstáculo, la persistencia de Estados Unidos de mantener a Cuba en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo fue superado esta semana. El último viernes, el Departamento de Estado norteamericano hizo pública la última lista y Cuba ya no está. Era uno de los pedidos de La Habana. Otro tema clave es el embargo económico contra la isla. Pero eso lo verá el Congreso norteamericano.

Apertura habanera

Desde el anuncio de diciembre pasado hay señales de que la apertura se da aunque poco a poco. Hoy los turistas estadounidenses pueden reservar alojamiento en casas de cubanos mediante el portal Airbnb y el costo de las llamadas telefónicas a Cuba bajó gracias a un acuerdo internacional de telecomunicaciones.
Una crónica del escritor y periodista español Manuel Vicent, publicada en el diario El País, cuenta que en los últimos seis meses han cambiado muchas cosas en Cuba, gracias a las reformas económicas planteadas  internamente por Raúl Castro.
«En este lugar privilegiado por donde pasa el 90% del turismo que visita la isla florecen hoy estudios de tatuaje como ‘La Marca’, donde uno puede tatuarse un Che Guevara o un dragón rockero, hay bares de copas con encanto donde tocan jazz en una escalera o tiendas de diseño como Clandestinas, cuya dueña, Idania del Río, antes solo veía como horizonte ‘marcharse de Cuba’ si quería progresar», cuenta el español.
Idania adquirió una vivienda semiderruida en la calle Villegas –aprovechando la reforma que permitió la compraventa de casas– y con su socia española la rehabilitó. Tiene colecciones irreverentes como polos y bolsos de tela industrial con diseños de vanguardia y el logo «99% diseño cubano». «Hay gente que se fue y ahora está regresando. Algunos, como yo, sienten que ahora sí hay una oportunidad para salir adelante», dijo la joven a El País.
Las medidas económicas internas en Cuba buscan una apertura gradual al mercado y aligerar la carga del Estado. Por eso, además de permitir la compraventa de casas, también se abrió la posibilidad del trabajo por cuenta propia y, con ello, los negocios de iniciativa privada.
«El pasado noviembre, una pareja hispano-cubana inauguró Azúcar, un moderno bar restaurante que no tiene que envidiarle al mejor sitio de Cartagena de Indias. A un costado, otro cuentapropista y un amigo ruso, abrieron días después otro local de vistas espctaculares», cuenta Vicent en la crónica de su viaje.
 El turismo, la atención en salud y las remesas de los cubanos en el exterior son importantes para el ingreso de divisas a Cuba. Por ello, considerando que las reformas económicas y el potencial acuerdo con Estados Unidos incrementará el número de turistas en la isla, la recuperación de zonas históricas de La Habana es importante.
En las últimas dos décadas, el 30% del territorio de la Habana Vieja ha sido rehabilitado y se han restaurado más de 200 edificios de alto valor patrimonial. «Si antes el Estado asumía sólo la restauración, ahora anima a los privados a que pongan su esfuerzo en ello y les apoya, un cambio notable de mentalidad», dice reportaje de El País.
Se calcula que de llegar a una normalización de relaciones, la oleada de turistas norteamericanos alcanzaría el millón solo en el primer año. Cuba hoy no tiene la infraestructura para atenderlos, pero hace esfuerzos en ese sentido. Han aumentado los ‘paladares’ –restaurantes privados–, los centros de recreación y se realizan labores de ampliación en hostales particulares o del Estado.

El embargo

Hay optimismo en ambas partes de que las embajadas puedan abrirse en unos meses, pero el embargo económico decretado en 1961 por Estados Unidos sigue siendo el tema de fondo. En Estados Unidos creen que a Obama no le alcanzará el tiempo para cerrar un acuerdo y que el Congreso actual no decidirá el levantamiento del embargo.
Obama tiene toda la intención de lograr un acuerdo, para dejar un legado, pero no todo depende de él.
En Cuba se toman las cosas con calma, pero la población está expectante. Un periodista uruguayo, Fernando Ravsberg, que reside hace 20 años en la isla, decía: “Decir que todos los cubanos están felices sería demasiado absoluto, pero lo cierto es que no me he topado aín con ninguno que no lo celebre”. La Repúbica.

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