Published On: Jue, Nov 7th, 2013

Cuando el acoso sexual avanza en calles y redes

macho

Están hartas. El “macho que se respeta” no solo regurgita en las calles, también lo hace en las redes sociales, y encima lo premian. Algunas mujeres cuentan aquí sus desafortunados encuentros con estos especímenes del género humano.

¿Y si las cosas fueran al revés? Y si fueras un chico que va por la calle caminando tranquilo y de repente se te cruza una chica y te dice “bombón” y luego va otra que te dice “papito” y se te atraviesa una más que se te planta en frente y te quiere tocar por delante. ¿Te gustaría?

Imagina que no todas las que te piropean son mujeres lindas o de tu edad, sino mucho mayores. Mayores y feas, pensarás. Imagina vivir todo esto desde los 12 o 13 años, todos los días, a toda hora. ¿Te gustaría?

“Era de madrugada, estaba en una esquina poco transitada esperando mi carro. Al otro lado de la calle vi que un hombre me miraba desde el asiento de su auto estacionado. Él se relamía los labios mientras temblaba lentamente y sus manos ocultas revelaban lo que estaba haciendo: se estaba masturbando”. Sandra C. ha escrito aquello en el muro de la página de Facebook “Paremos el acoso callejero”, sitio de las redes sociales creado por la socióloga de 33 años Eli Vallejo, y espacio de catarsis para las mujeres que son abordadas en la calle por tipos que las silban,  les hacen gestos vulgares, las rozan, las frotan o las tocan.

Machismo, acoso, agresión. El macho de la calle ha migrado a las redes sociales. Se habla de ellos y ellos regurgitan.

Hace unas semanas, por ejemplo, un sujeto le dejó este mensaje a la periodista Patricia Del Río en su muro de Facebook: “Ya deja de hacerte la intelectual y dedícate a bailar. Además ya te quiero ver entre hombres, debes ser una loca en la cama. Lo único que quiero antes de morir es estar con una loca como tú en la cama”. No, obviamente para Patricia no fue gracioso: “Todas las veces que las mujeres recibimos una descalificación tan burda como esta, nos invade la impotencia, la rabia”, escribió en una columna.

Y sobre todo cuando este mensaje lo ha escrito un tipo que aspira a un cargo público. Se trataba de Leo Buendía, gerente de una óptica, candidato a regidor de Lima por la lista Perú Posible.

No solo fue Patricia. También están Rocío Silva, Claudia Cisneros, Gabriela Wiener,  quienes han sido atacadas por este tipo de mensajes.

Wiener meses atrás había sido citada en una nota del diario Correo de esta forma: “Según opinión de sus lectores, lamentablemente Gabriela no es muy atractiva físicamente. No tiene un cuerpo llamativo, pero eso no le quita que seguramente un ‘encuentro sexual’ con ella valdrá la pena”. Este mensaje salió directamente de la delicada imaginación del redactor Raúl Maguiña.

“Onde quedó su dignidad putas asolapadas de mierda”, así escribe, con más violencia que el de arriba, Brandon Alexander Mulzer, un troglodita suelto en la red, asiduo de la página de “Paremos al acoso”.

Eli Vallejo ha capturado alguno de los fraseos de Mulzer, entre ellos: “o sea ustedes son poko floro. Les gusta dar el culo a los gringos y a cualquiera”. Definitivamente, un machista enfermizo.

Machismo Marca Perú

En el Perú, el machismo se premia. Esta semana y con escaso criterio, el jurado de Social Day, comunidad que premia a bloggers y páginas de redes sociales, reconoció a “Macho peruano que se respeta” como la página de Facebook más visitada y la más votada por el público.

Premiaron a una página cuyo community manager llama al foro a sus 336.633 seguidores con temas como este. Tema del día: “Ella 18 y tú 29. ¿Aplicas o no ‘Macho que se respeta’?”.

A lo que los seguidores responden: “claro, si pesa más que un pollo… me la follo”, “al toke, no dejes para manhana lo q t pueds comer hoy jaja”, “si hay césped… hay partido!”, “se aplica siempre en el ring de las 4 perillas no hay edades ni tamaños”, “donde hay pelito no hay delito”.
Premian una página como esta en un país en el que se han reportado 1.190 denuncias por violación sexual en los primeros tres meses de este año, según el Ministerio de la Mujer. Violaciones que tienen a niñas como protagonistas en un 70% de las denuncias. ¡70!

Perú, un país en el que un tipo te puede meter la mano en el micro y no pasa nada. Perú, uno de los peores países del mundo para ser mujer, según el The Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial por la marcada desigualdad en el acceso a la salud y a la educación de las mujeres. Perú, un país en el que al estilo combi, en una asamblea de regidores de la Municipalidad de Lima, un regidor le dice a una regidora: “si tú osas hablar de mí, yo hablaré de ti, y sacaré cosas tuyas”.

Esta historia termina en que el jurado de Social Day, presionado por la avalancha de críticas en contra de la elección de “Macho peruano que se respeta”, le retiró el premio. A lo que MPQSR respondió: “Vamos a zanjar el tema de una vez, esta es una página de humor negro, que usa al ‘macho’ como un estereotipo exagerado del hombre actual (…) La página es de entretenimiento, no denigra a la mujer”.

Abajo, uno de los post del muro es una chica de senos grandes en bikini que salta durante varios segundos frente a la cámara. Más abajo, la sábana de mensajes de los muchachones seguidores de la página con el tono habitual de un “macho que se respeta”.

Otra página que es blanco de ataque de los pares que escriben en MPQSR es el blog
“Feministas”. “Ya cansan carajo”, escribe Héctor Sánchez; “huevadas”, agrega Alexis Lizarzaburu; “¿por qué todas las feministas son feas?”, continúa Jorge Díaz;  “Feminazis”, acopla Ace OfSpades; “vayan a cocinarle al marido en vez de estar escribiendo cojudeces”, remata Carlos Puelles.

¿Igualdad de género? Si Simone de Beauvoir viviera tendría un Facebook y seguramente le escribirían cosas como esas.

Aquí, algunas entidades, como la Municipalidad de Surco dan su granito de arena. Se multará con 1.850 y 3.700 soles a los trabajadores de construcción que hagan comentarios y gestos obscenos a niños, adolescentes y mujeres. Escarmiento para el incontinente salvaje. LA REPÚBLICA (Suplemento Domingo)  Fotografía: Alberto Pereira.

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