Published On: Mar, Jun 24th, 2014

Con dos cojones

martinLa gran ventaja que tiene Fernán Altuve sobre sus competidores es que no duda en demostrar ante los limeños su enorme voluntad de poder. Altuve no es un teórico que medita sobre los problemas en clave buenista, como la alcaldesa que hoy padecemos.

El lema que hoy retrata mejor al factótum de la reacción peruana no pertenece a los bellos folios de los libros de ultratumba, sino a las páginas más inspiradas de la oratoria jacobina. Sí, el lema de Altuve es el de Danton: «Audacia, más audacia, siempre audacia». Solo la audacia explica la transformación de un profesor erudito en un vocero de la derecha popular.

Un candidato con audacia y estructura es capaz de batir a rivales inseguros. Tanto la religión como la política desprecian a los tibios. Por eso, un político audaz siempre tiene un objetivo concreto: alcanzar el poder, mantener el poder y utilizarlo para el bien común.

En un país en el que la mediocridad es el emblema común de la clase dirigente, la irrupción de un político ilustrado siempre es bienvenida. Ciertamente, Altuve tiene una campaña cuesta arriba pero él, a diferencia de los falsos valores de la inteligencia progresista, no ha optado por refugiarse en la torre de marfil ni se ha evadido en el sopor del subsidio ideológico. Allí está, presentando batalla. La audacia, mírenlo todos, hace grande al político que decide avanzar.

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