Published On: Jue, Dic 8th, 2016

Carta a Verónika

eduardoHace diez años, un articulista de “El Comercio” culpó a Paco Yunque de azuzar a los campesinos de Combayo (Cajamarca) contra los detentadores de Yanacocha, la primera mina de oro de América Latina y la segunda del mundo.

No era broma. En el artículo “La maldición de Paco Yunque” (3/9/06), el firmante Fernando Berckemeyer, se quejaba de que “los débiles de ayer tienen hoy poder” y denunciaba a Paco Yunque como agitador de los campesinos de Combayo en un complot en el que supuestamente también tomaban parte los sacerdotes que recuerdan la doctrina social de la Iglesia.

La sugerencia implícita era arrestar a Paco Yunque (aparentemente no sabía que era un ficticio personaje de Vallejo) y prohibir la prédica “socialista” de los sacerdotes que recuerdan la pobreza de Cristo y su mensaje de justicia social.

Felizmente que Paco Yunque no había salido del libro y por eso no se encontraba entre las docenas de heridos ni era el campesino acribillado por el servicio de seguridad de la empresa.

Y felizmente además que Berckemeyer fuera tan poco aficionado a la lectura porque, en caso contrario, habría descubierto que Vallejo fue además autor de la novela “El tungsteno” en la que retrata una mina hasta hoy existente- Quiruvilca cuyos trabajadores no ven el sol. De no ser así, habría demandado que la orden de arresto se extendiera también contra César Vallejo (fallecido en 1938) bajo la manida acusación de terrorista, antiperuano y enemigo de la inversión extranjera.

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Verónika Mendoza

Parece broma. El denunciante de Paco Yunque es ahora director del primer periódico del Perú y lanza sus ataques contra Verónika Mendoza por no sumarse a sus denuestos contra Fidel Castro, a quien Berckemeyer llama dictador asesino. Y, por fin, se lamenta con amargura de que el propio Presidente Kuczinsky haya dicho que saluda “la memoria del recordado Fidel Castro”.

Además de encarcelar a Paco Yunque, Berckemeyer tendría que pedir ahora el cierre de la ONU y el arresto de su secretario general por haber declarado que Fidel Castro “será recordado por su liderazgo del proceso revolucionario cubano y por los avances que la isla logró en la educación, la alfabetización y la salud.” Decenas de líderes de todos los países e ideologías, incluido el Papa Francisco, se han expresado en forma similar, y por lo tanto deberían compartir las furias del enemigo de Paco Yunque.

Compañera Verónika, a ti va dirigida esta carta. Se puede apreciar el nivel intelectual de quienes pretenden acogotarte. Ellos querrán que te retractes centímetro tras centímetro y no te dejarán en paz hasta que hayas perdido toda tu consistencia e ideología. Lo malo es que en ese momento, tampoco habrá motivo para que el pueblo vote por ti.

Harán que “matices”. Tendrás que llamar “Castro” a Fidel Castro y no, simple y cariñosamente, Fidel. Tendrás que admitir que tuvo errores. Te harán olvidar que en el combate de David contra Goliat, el débil pastor puso una piedra en su honda, y no flores.

Pasarás después a decir que fue un dictador y que aplastó las libertades. Y te harán olvidar que arriesgó su vida para enfrentar al ejército del brutal Batista y que luego al frente de Cuba se enfrentó al mayor imperio de la tierra para lograr que su pueblo fuera libre y para hacer verdad el sueño de una sociedad digna.

Dije alguna vez que si Javier Diez Canseco renegaba de sus ideas o las hubiera hecho más “pasables” habría conseguido el financiamiento de los ricos o el apoyo de los grupos de la prensa, pero no lo hizo así. Se mantuvo fiel a su pensamiento socialista, y no claudicó jamás.

¿Y sabes qué, compañera? No te esmeres en tratar de que el editorialista de la derecha más obtusa te acepte. Hay millones de peruanos que piensan como nosotros, y son los que votaron por ti.

Ellos son tus votantes. Ellos reclaman actitudes firmes, talantes que desafíen la duda, posiciones inmunes al soborno y al miedo, combatientes valerosos que muestren y denuncien la sociedad en que estamos viviendo, que propongan soluciones tajantes y que empeñen la vida en darles cumplimiento. No matices. No retrocedas. No cambies.

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