Published On: lun, May 7th, 2018

Carta a un voluntario por la vida

Querido voluntario: El asesinato de Alfie Evans y de tantos otros inocentes a lo largo del mundo debe movernos a la acción. Tenemos que ser los gladiadores que el mundo necesita. Tenemos que encender todos los caminos de la tierra marchando por el primer derecho de todos. No estamos solos. No tengamos miedo. Muchos políticos, muchos líderes de opinión y muchas mujeres y hombres de buena voluntad están despertando del sopor, de la molicie, de la indiferencia y se liberan voluntariamente de un sistema cruel que intenta matar al más indefenso de los seres humanos.

Todo esto, voluntario, no hubiese sido posible sin tu ayuda. Voluntario, ¡no hubiese sido posible poner en la agenda nacional estos temas sin tu decisiva participación! Con frecuencia nos quejamos de la calidad de los políticos pero a lo largo de los últimos años, tú, querido voluntario, has demostrado que cuando el pueblo se compromete con principios los políticos aprenden a escuchar. En general, los políticos son más propensos a escuchar a un pueblo que no tiene miedo a hablar cuando se trata de defender al más indefenso de los seres vivos.

Querido voluntario: tú no tienes miedo. Eso lo has demostrado con creces a lo largo de estos años de lucha en los que, sin desmayo, sin descanso alguno, con muy pocos recursos y con muchísima alegría, te has lanzado en pos de una empresa maravillosa que ha salvado a cientos de miles de vidas. Si la recompensa es la vida ¿quién puede detenerte? Tú tienes agallas, como ha dicho el cardenal Cipriani. Tu haces lío, como quiere el Santo Padre.

Esta confianza en la nobleza de tu causa es compartida por el 80% de los peruanos que no votaría por un candidato que favorezca el aborto. Por eso, voluntario, es fundamental que la política de la vida venza a la cultura de la muerte. Es esencial que los políticos y los medios de comunicación se enteren de que la vida no se negocia. Todo el Perú tiene que saber que los voluntarios de la vida son jóvenes patriotas que conocen el valor del sacrificio y que están dispuestos a ser la voz de aquellos que no pueden defenderse ante la ola viscosa de un relativismo evanescente y homicida.

Querido voluntario: todo te pertenece. La calle, las plazas, los estrados, las redes sociales, los medios de comunicación, el Perú, el mundo. ¡Qué cosa tan estupenda, que fabulosa certeza el saber que luchas del lado de la verdad! Ahora que te has convertido en un sembrador de paz y vida, hoy que caminas construyendo un país de valores y justicia, recuerda también que tu tarea no ha concluido y que aún nos queda muchísimo por hacer.

¡Audacia entonces, manos a la obra! Nos vemos este sábado 5 de mayo a las tres y treinta de la tarde. En el horizonte te espera un punto de unión entre el cielo y la tierra: un país, el Perú, que tiene que ser regenerado por ti, con valentía y alegría. Si caminas con la verdad, ¡nada te detendrá!

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