Published On: Sáb, Ago 19th, 2017

Barcelona: Cuando la muerte cabalga hacia ti

 

(Paul Monzón).- Recuerdo que a finales del mes de noviembre  del 2015, cuando me disponía a visitar por primera vez Egipto, algunos amigos me dijeron: «Ten cuidado que acaban de matar a 224 rusos, y los turistas escapan en masa». Mi respuesta en aquella ocasión  fue la misma que repito cada vez que viajo a cualquier parte del planeta: «Cuando te toca, te toca». Y es que da igual que te encuentres en tu casa durmiendo la siesta placenteramente sin presagiar que el edificio se te caerá encima; o que pasees por  la Gran Vía madrileña y un «iluminado», sin venir a cuento,  te apuñale en nombre de un dios lejano. Cuando «sale tu boleto», la palmas.

Abordé el vuelo de Egyptair casi un mes después que una bomba explotara en el avión de Metrojet, fulminando a  224 personas en su mayoría rusos que regresaban a su país tras disfrutar del Sol y playa en Sharm El Sheij, uno de los más bellos balnearios costeros de la Tierra de los Faraones, frecuentada por turistas rusos e ingleses.

Tras la hecatombe, los gobiernos de Rusia e Inglaterra montaron un espectacular dispositivo de repatriación de sus compatriotas como medida preventiva ante una nueva masacre terrorista.

Fue tal el despliegue logístico empleado que entre los asustados turistas cundió el pánico y, cual alma que persigue el Diablo, se agolparon en los principales aeropuertos egipcios con el único objetivo de huir del país. La desbandada fue general.

Tras la espantada el turismo receptivo, en el otrora imperio de Turankamon, se vino abajo.

PARÍS, LONDRES, NIZA…BARCELONA

Tal como reza el titular, el terrorismo viene hacia ti, ya no hace falta que viajes a países árabes o zonas de guerra para estar expuesto a un atentado. El terrorismo se ha globalizado. Y tiende a ser lowcost. Ya no se emplean camiones bomba, ni armas de destrucción masiva, sino coches, cuchillos o lo que se tenga a mano y pueda hacer daño.

Hoy en día la muerte te sorprende donde menos se le espera. Y lo hace en forma de coche o furgoneta que en el momento menos pensado te arrolla a gran velocidad.

Por ejemplo, en Londres, los terroristas no contentos con atropellar a los viandantes que pudieron, se bajaron del todoterreno y la emprendieron a cuchilladas contra todo el que se les cruzara. París también sufrió una nueva modalidad del terrorismo islamista: los yihadistas ingresaron en la Sala Bataclán el 13 de noviembre del 2016 no para escuchar a la banda norteamericana Eagles of Death Metal que actuaban en ese momento, sino para perpetrar la más cruenta matanza que haya vivido la Ciudad Luz.

La ciudad costera de Niza, al igual que Barcelona, también vivió su noche endemoniada, pero en aquella ocasión el atropellamiento se perpetró con un camión trailer.

La segunda vez que fui a Egipto fue para participar en el II Foro internacional de Turismo Deportivo celebrado en El Cairo.

Attia Yamany, de Dunas Travel, con el el apoyo del gobierno egipcio organizaron este exitoso evento para así atraer el turismo y decirle al mundo entero que  la normalidad había regresado al país. Y la pude comprobar in situ, ya que a diferencia de la primera vez, en esta ocasión se veían a centenares de turistas en la Meseta de Giza inmortalizando con sus cámaras a las pirámides.

En aquella ocasión, departiendo con él, éste me confesó su preocupación por la caída del turismo receptivo en su país, aunque me aseguraba que poco a poco las cosas se estaban normalizando. Le dije entonces que el terrorismo se estaba globlalizando de tal manera que uno ya no podía sentirse seguro en ninguna parte del planeta.

Lo que ocurrió en Egipto tuvo sus réplicas en Europa (y continúan) y no por ello las grandes potencias retiran a sus compatriotas del país atacado de la manera abrupta tal como lo hicieron en   Sharm El Sheij y El Cairo el 2015.

El doble y mísero rasero con que se manejen las grandes potencias es de traca. Hace dos años Egipto fue el gran perjudicado.

Aunque España se mantenía en «Alerta 4» el terrorismo, esa guadaña traicionera, llegó a la Ciudad Condal ataviada con su manto de  muerte. Hace unos días le ha tocado a Barcelona, pero ello no ha amilanado a los barceloneses quienes en masa han salido a la calle a gritar «No tenemos miedo».  Y es que no se puede ni debe bajar la cabeza ante semejante banda asesina.

Ya lo decía el otrora Papa Juan Pablo II: “El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.”

Foto: Sara López L

 

 

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