Published On: Lun, Ene 27th, 2014

Ancón

martinVivimos en un país ansioso de presentar cualquier acontecimiento como un triunfo nacional. El fallo de La Haya no es una excepción. Nuestra historia republicana es una larga sucesión de derrotas aplastantes y victorias pírricas. Toda la doctrina peruana de defensa nacional está basada en una grave distorsión: el pacifismo radical siempre «rinde resultados». Esta mentalidad defensiva es, esencialmente, conformista. Conformistas son los que carecen de estrategia y objetivos a largo plazo. Conformistas son aquellos que no quieren transformar una sociedad, una institución, un país, una región, un continente. No salen de su zona de confort, no tienen nobles ambiciones. Conformistas son, por tanto, los que no saben qué dictaminará el tribunal y ya están aplaudiendo de antemano una aparente victoria que supuestamente convertirá al Perú en una potencia sub-regional. Pobres ilusos, tristes dueños de nada.

El Perú no puede caer en el error histórico de creer que vivimos en un mundo de paz perpetua, kantiana, de postmodernidad sin geopolítica. La estrategia peruana siempre tiene que ser realista e integral. Política, económica, diplomática, intelectual y militar. Recordemos Angamos. Pensemos en Tarapacá. Analicemos, sobre todo, la respuesta de Chile: «Ya implementaremos con el tiempo». Esta es la forma en que Chile implementa en el tiempo: el Tratado de Ancón y la pérdida de Arica sin plebiscito. Portales pervive en La Moneda.

Por eso, compatriota, nunca olvides la máxima que hizo grande a los romanos: Si vis pacem, para bellum. Castilla lo dijo en criollo: «Si Chile compra un buque, el Perú debe comprar dos».

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